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Opinión

¡Así no es!

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
23 de agosto de 2025

Donde hay moscas hay suciedad…Y las personas sucias externa o internamente, atraen alimañas y energías negativas. Dicen que los iguales se atraen, pasa en las personas y repercute en la sociedad.

Por Olga Lucia Bustamante Madrid Donde hay moscas hay suciedad…Y las personas sucias externa o internamente, atraen alimañas y energías negativas. Dicen que los iguales se atraen, pasa en las personas y repercute en la sociedad. La basura social atrae la criminalidad, lo negativo, lo dañino, lo escuro. Las mentiras van escondidas detrás de disfraces y creencias desequilibrando estructuras. Lo falso es falso en este plano terrenal, en otro plano de la vida se destapan los engaños. Si eres consciente de una mentira solo te engañas a ti mismo. Incoherentemente queremos felicidad, pero sembramos semillas de desdicha y desventura. Una ley dice que recógenos para nosotros aquello que sembramos. Creemos ser jardineros y lo somos: creamos lo que queremos si nos lo proponemos. También somos canales transmisores de nuestras propias energías, por lo que: desear bienestar a otros es absorbido cómo una bendición. Igualmente, desear el mal a otros, es nuestra mayor desgracia, porque esa intención primero se cumple en quien la desea. Si atacas te atacan, si maltratas te maltratan, si deseas el mal te desean el doble,… Comprar peleas, insultar, maldecir, engañar, lesionar a otros, es auto lesión. Venden el alma a las sombras. Y después preguntan: ¿Por qué todo me sale mal? El mundo fue hecho perfecto y sigue siéndolo, aunque sus moradores no entendamos esa perfección. El Maestro Jesús dijo: “La boca habla de la abundancia del corazón”. Hay que ser buen observador para comprobar esta verdad. La historia es pródiga en ejemplos sobre guerras, colonizaciones, esclavismo…Y ¿Qué heredamos?: desdicha, odios y destrucción, pero, no entendemos el mensaje: obtenemos lo que fortalecimos. Sería tan sencillo respetar, aceptar, servir, compartir, ser compasivo… es una ruta irreprensible. Ahí está, siempre es una opción, una elección personal, una preferencia, un privilegio, para el que no estamos preparados. Ceder nos parece imposible, darle la razón al otro es casi impensable… Pero oponernos, masacrar verdades y personas, parece ser la opción más fácil… Manada de lobos al acecho, eso somos sin el menor manejo de vergüenza. No nos damos cuenta de que ¡Así no es! Deberíamos aprender de la historia, de metidas de pata, de pifiadas, de consecuencias que enlutaron corazones, pero ¡No!… al parecer, solo cuando experimentamos en cabeza propia algo que nos maltrata y duele, aprendemos. No copiamos de las experiencias ajenas. Parece que nos queda bien estar en el barro ¡Sucios! En el pódium, en un falso primer lugar…aunque no lo merezcamos.