Cargando indicadores...
Sucre Logo
Imagen del artículo
Opinión

Así cómo

Rafael González Guerrero
Rafael González Guerrero
Columnista
12 de junio de 2023

Escándalos presidenciales sacuden la nación. Nuevas denuncias y acusaciones complican la gobernabilidad, mientras una comisión inicia un largo proceso de investigación y posible juicio político.

Por Rafael González Guerrero Durante los últimos años, hemos convivido con los escándalos de cada Gobierno, y con sus respectivas e imposibles defensas, como aquella de que los hechos ocurrieron a las espaldas o como la más reciente que afirma que jamás se ha ordenado una interceptación, pero todas sin evitar el daño causado a la Nación y a su propia gobernabilidad. Desde la campaña, el actual Presidente ha tenido muchas situaciones escandalosas, pero esta última supera a todas, luego de que un embajador le contara al mundo algunas versiones relacionadas con chuzadas y movimientos de dinero no declarado, aunque, quién sabe por qué tipo de presión, ahora trata de morigerar. Pero, por más que ataquen al Presidente, no lo van a tumbar, ya que la figura que representa, ha sido blindada históricamente por una inoperante Comisión de Acusación, tal vez con la única excepción del proceso en que el Congreso declaró la indignidad de Rojas Pinilla y luego la Corte Suprema su encarcelamiento en alta mar. Petro tiene hoy tres denuncias ante dicha comisión de la Cámara, conformada por 16 miembros con la función de investigar a ciertos dignatarios del Estado, entre ellos, el Presidente de la República. Aquí comienza el periplo de cómo se hace la investigación. Una vez presentada personalmente la denuncia, el presidente de la comisión hará el reparto. Para el caso, como son varias las denuncias, hay que unificarlas, pues versan sobre la misma materia y contra idéntica persona. A quien le corresponda el proceso llamará a ratificar lo dicho en la denuncia y aquí llevamos casi el año, si no, es más. Luego se proferirá auto de sustanciación ordenando abrir y adelantar la correspondiente investigación, con el fin de esclarecer los hechos, las circunstancias en que ocurrieron y descubrir a sus autores y partícipes. Contra este auto no procede recurso alguno. De existir un indicio grave, se llamará a indagatoria (término fuera de uso) y sigue el proceso con todas sus etapas, posiblemente durante más de un año, si es que no se extiende por la interposición temeraria de cuánto recurso se le ocurra al denunciado, tan en boga actualmente. Si no hay mérito para acusar, se archiva el proceso. Pero si lo hay, la comisión de la Cámara acusa ante su plenaria, y si esta lo considera, acusa ante la Comisión de Instrucción del Senado. Si esta acepta los cargos, lo remite al Senado en pleno. En este paso se separa del cargo. Y se resuelve si se le declara o no indigno para ejercer el cargo. Si el Senado encuentra la comisión de un delito, pasará el expediente a la Corte Suprema. Entonces, ¿así cómo?