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Opinión

Apostasía

Selma Samur de Heenan
Selma Samur de Heenan
Columnista
14 de abril de 2024

La apostasía, el rechazo a Cristo, gana terreno en la Iglesia. Una "prueba" sacudirá la fe, pero la fidelidad a Jesús es crucial ante el inminente desafío.

Por. Selma Samur de Heenan. San Lucas describe a los apostatas como aquellos que, en el momento de la prueba, se echan atrás, apartándose de Dios. Hoy la entendemos como el rechazo a Cristo y sus verdaderas enseñanzas, por parte de una persona que lo seguía y le servía. La Iglesia se encuentra herida, y la apostasía ha ganado terreno, por los ataques externos que se perpetúan contra ella, y por la infiltración de la que es objeto. Quienes permanecemos fieles a nuestro Señor, nos sentimos acorralados entre corrientes opuestas que pugnan internamente con visiones opuestas de la fe. La normal consecuencia de toda división es que reine el caos mientras se logran depurar sus causas. Pero en este caso concreto, los motivos a que podríamos hacer referencia son muy complejos y difíciles de conjurar, porque se remontan a la batalla del bien contra el mal, cuyos antecedentes son eternos y sus avances permanentes. Para ilustrar la situación, me apoyo en una conferencia dada en 1976, por el entonces Cardenal Wojtyla, hoy San Juan Pablo II, en la cual nos anunció el antagonismo final entre la Iglesia y la anti-iglesia, entre el Evangelio y el anti-evangelio, entre Cristo y el anticristo, es decir la mayor confrontación histórica que la humanidad ha experimentado. Pero, para darnos una voz de aliento, también precisó algo que nunca debemos olvidar, y es que este enfrentamiento se encuentra dentro de los planes de la divina providencia. Recalcó que el conocimiento de que Dios ha contemplado la purificación de su Iglesia nos debe ayudar a percibir todo este mal con los ojos de la fe, preparados para someternos a las pruebas que se presenten porque nos querrán obligar a renunciar a Cristo y a sus verdaderas enseñanzas. Al finalizar su intervención ante el congreso eucarístico, nos ofreció unir su oración a la nuestra, no para evitar lo que es inevitable sino para aliviar la inminente aflicción que sufriríamos. El catecismo establece que antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia pasará por una prueba que sacudirá la fe de numerosos creyentes. Que la persecución que acompaña a su peregrinación revelará el "misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante la apostasía de la verdad. Seamos fieles a Jesucristo. Pidámosle que nos ilumine y proteja para no dar cabida al demonio.