
Analicemos, ¿seremos cristianos?.

Jesucristo, figura central del cristianismo, cumple 2024 años. Su mensaje de amor y paz, hoy adaptado, contrasta con la descomposición social actual. Urge la reconciliación.
Por Édgar Arrieta González Este 24 de diciembre se cumplen 2024 años de haber nacido en Belén el hombre más importante que ha existido en este mundo: Jesucristo. Sus acompañantes, los apóstoles eran gente pobre, humildes, de Judea, Jerusalén, del Jordán, de Nazaret y con ellos quiso cambiar las injusticias e inequidades de su momento histórico y quedara como ejemplo a través de los siglos para bien de la humanidad: sus mensajes de paz y amor, pues, como hijo espiritual de Dios vino al mundo a redimirlo y salvarlo de las injusticias, dando ejemplo ante sus seguidores del amor al prójimo como requisito único para obtener la salvación y vivir en gracia del Creador, infortunadamente estas enseñanzas poco se practican. Hoy, la realidad es otra, lastimosamente, el mensaje de Cristo, algunos sacerdotes y pastores lo han acomodado a sus intereses personales y grupales, de aquellos que se desgarran las vestiduras y se dan golpes de pecho afirmando hipócritamente ser los escogidos por el Señor como multiplicadores de su pensamiento de amor y paz, olvidándose que el cristianismo exige para para la consecución de la vida eterna la realización plena del ser humano en la vida presente, ya que la esencia es el amor al prójimo y ese amor está en la realización del hombre social e individual centrada totalmente en Él, pues, existen tantos que se hacen llamar cristianos, que cumplen al pie de la letra la celebración del culto externo, pero, que no ponen en práctica los postulados de Cristo, aunque reciten de memoria los versículos y manejen al dedillo la literatura cristiana. En estos momentos en que nuestra sociedad se encuentra atravesando una descomposición social inaguantable (corrupción oficial, prostitución infantil, drogadicción, delincuencia organizada, etc.) se hace necesario y urgente se unan las diferentes tendencias religiosas y luchen por alcanzar una convivencia plenamente reconciliatoria, ya que son el instrumento ideal para ello. Tengamos presente: el cristianismo no se predica, se practica y por ello a través del evangelio se debe discernir e iluminar la doctrina social de las situaciones, los sistemas y la vida política. Pensemos: este 25 de Diciembre cuantos niños se levantarán con la ilusión de tener un juguete en sus manos, pero, desafortunadamente sus padres no tuvieron conque, pues, tendrán que conformarse en contemplar a sus amiguitos jugar con los suyos. Que Dios los proteja y la vida les brinde amor. Feliz navidad y un 2024 lleno de alegría, progreso, reconciliación y paz.