
Amor en la sombra

Las mujeres, la que soy, las que conozco, las que llamo amigas, las que veo en consulta, todas, buscamos quien nos deje ser vistas en aquello que relegamos a la sombra. Esperamos una compañía que nos permita mostrarnos de manera abierta y libre en aquellas expresiones que normalmente la sociedad rechaza.
Las mujeres, la que soy, las que conozco, las que llamo amigas, las que veo en consulta, todas, buscamos quien nos deje ser vistas en aquello que relegamos a la sombra. Esperamos una compañía que nos permita mostrarnos de manera abierta y libre en aquellas expresiones que normalmente la sociedad rechaza. Queremos poder ser desordenadas, bailar descalzas sin que se burlen, decir lo que se nos ocurra sin que nos juzguen, reír hasta que nos duela la cara y el estomago sin que alguien piense que es demasiado o exagerado, llorar sin que nos manden a calmarnos o a reflexionar las cosas de un modo tal vez más racional. Las mujeres, esperamos una compañía cómplice, que no nos pida editar las partes supuestamente incómodas de nuestro ser, que vea la perfección en donde nosotras mismas nos empeñamos en buscar la falla. Una compañía que escuche lo que sentimos, porque siempre, siempre las claves están ahí; todas sabemos que, si nos escucharan no para entendernos ni para explicarnos sino solo con curiosidad, no podrían afirmar que somos difíciles de leer, porque las claves de lo que buscamos y esperamos están siempre a flor de piel. Las mujeres buscamos ser vistas completas y quien vea nuestra sombra y aun así nos elija, ha encontrado el espacio justo para un vínculo poderoso y fuerte. Los hombres, los que conozco, los que llamo amigos y los que veo en consulta, buscan quien pueda acompañar y ver sin asustarse aquellos aspectos que se relegan a la sombra, a lo que no se acepta en el masculino. Esperan una compañía que les permita ser fuertes, pero también vulnerables, un lugar donde puedan expresar su cansancio, desespero y contrariedad. Un lugar donde la expresión de lo que sienten sea recibida sin críticas, burlas o evaluaciones. Necesitan alguien que espere con paciencia a que salgan del caparazón en la que a veces se encierran cuando no saben que hacer con lo que les pasa; alguien que sea capaz de leer detrás de un ceño fruncido o la irritabilidad, el cansancio y la tristeza. Una persona que los ayude a encontrar las palabras que encajen de algún modo en su experiencia. Necesitan sentirse deseados y poderosos. Hombres y mujeres, pertenecemos al lugar donde nuestra sombra se pueda revelar y no sea encerrada bajo una lluvia de miradas acusadoras, que juzgan de incorrecto esa porción de nosotros mismos que no podemos mostrar porque no sería aceptado. Al final, parece que el amor, no solo el amor romántico, sino el amor como lazo, espera junto a la sombra, poder salir a la luz y así conectar con otros, que nos miren completos y no rotos para que se vean solo los pedazos aceptables.