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Opinión

Alfredo Gutiérrez Vital

Raymond E. Gomes-Cásseres
Raymond E. Gomes-Cásseres
Columnista
14 de marzo de 2025

Alfredo Gutiérrez Vital recibe la distinción "Gabriela Mistral" por su legado musical. El acordeonista, a sus 81 años, es un ícono del folclor vallenato y la identidad andina.

Por Raymond E. Gomes-Cásseres El Parlamento Andino, acaba de conceder la distinción “Gabriela Mistral” al acordeonista Alfredo Gutiérrez Vital, por sus “notables aportes y méritos a lo largo de su trayectoria musical, artística y cultural; y sobre todo, por ser un auténtico representante de la identidad andina a nivel mundial, a través de su compromiso con el folclor vallenato y la música corralera”. Un reconocimiento más que merecido a este artista sucreño que a sus 81 años todavía está activo. Alfredo Gutiérrez Vital nace el 17 de abril de 1944 en Sabanas de Beltrán (Paloquemao) que pertenecía al departamento de Bolívar hasta 1968, hoy Sucre). Hijo de un músico proveniente del Magdalena y de una sabanera de ese corregimiento de Los Palmitos. Es un niño prodigio pues desde muy corta edad aprende a tocar el acordeón, el instrumento de trabajo de su padre. Éste lo lleva en sus correrías y lo muestra con orgullo, quizá presintiendo el futuro de ese niño genio. Esta vez la naturaleza no se equivocó. El niño prodigio se convirtió en un genio musical. Un Mozart sabanero que vino a marcar un antes y un después en la música popular del Caribe colombiano, que transformó la música vallenata introduciéndole arreglos que la sacaron de sus límites provincianos para extenderla a todo el país y al exterior. Al morir su padre, siendo él ya un adolescente, hereda el acordeón y tiene que asumir el papel de proveedor económico de su hogar. Se aleja un año de la música para dedicarse a otros menesteres. Pero se da cuenta que el nació solo para la música. Las Sabanas son testigos de su periplo musical. Sincelejo se convierte- al igual que para otros músicos-en el epicentro de su carrera. Las fiestas en corralejas son el ícono para esta atracción. Conoce a Calixto Ochoa, quien al escucharlo tocar el acordeón lo recomienda a Toño Fuentes para que haga parte de los Corraleros de Majagual, agrupación que apenas está naciendo. Aquí alcanza con los Corraleros de Majagual en 1962 sus primeros éxitos. “La Paloma Guarumera”, “Majagual”, “Ana Felicia” “Rabo Largo”. Tiene 18 años apenas cuando las graba. Con esta agrupación cosecha grandes éxitos. Luego se separa de ellos y forma su conjunto. Aquí en Sincelejo, acompañado de músicos sabaneros produce sus grandes éxitos musicales. “Festival en Guararé”, “La Banda borracha”, “Corazón de Acero”, “La cañaguatera”, “Ojos indios”, “Cabellos largos”, “Paraíso”, “Matildelina”, “ A nadie le cuentes”, “Los novios”, “La muerte de Abel Antonio”, Los tiempos de la cometa”, e innumerables éxitos que se escucharon en las décadas del 60 y 70. Aquí se enamora de Carmen Becerra y le hace la canción “Carmen Be”; de Piedad Zucardi y le hace el pasebol “Piedad”, y de muchas otras que le despertaron la musa para sus canciones. Las Sabanas y Sincelejo le nutren musicalmente para que desarrolle con éxito su carrera musical. Luego su éxito es tan grande que ya no puede seguir viviendo en Sincelejo. Se residencia en Barranquilla por ser una ciudad de mayores comodidades para su carrera musical. Pero si Barranquilla le da comodidades, el ambiente citadino le apaga el genio creador. Hasta los genios necesitan un ambiente adecuado. De allí en adelante no produce un gran éxito, pero ya su grandeza está asegurada. Ejecutante excepcional del acordeón, para los entendidos el mejor de todas las épocas. Valledupar lo ve coronarse 3 veces Rey Vallenato y Alemania, la cuna del acordeón, lo ve coronarse Campeón Mundial de este instrumento en Stuttgart.