
Alcaldes de Sucre

La prepotencia de mandos medios en administraciones locales alimenta la injusticia, especialmente en comunidades vulnerables. Urgen políticas para contrarrestar la descomposición social y la corrupción.
Por Édgar Arrieta González La prepotencia y despotismo de personas sin educación de hogar e incultos es de lo que ufanan algunos mandos medios en administraciones locales, (muchas veces con la anuencia de sus jefes, ya que manejan con astucia las comisiones que les son arrebatadas a contratistas y demás que de una u otra manera le ofrezcan servicios a determinada administración). Este comportamiento los lleva al pecado que surge como alienación fundamental, como raíz de una situación de injusticia y engaño, pues, en nuestro medio encontramos situaciones cuyas injusticias claman al cielo, cuando en las comunidades más vulneradas faltan de lo necesario, viven en una total dependencia que les impide toda iniciativa, responsabilidad y posibilidad de promoverse culturalmente y de su participación en la vida social y política. Es por ello que las administraciones de los diferentes municipios deben preocuparse mucho más por sus gentes y tratar, apartando colorines políticos y resentimientos, solucionar lo mejor que puedan las necesidades prioritarias de las comunidades donde no poseen ni un “mai que asá”, pues, es grande en estos sectores rechazar con la violencia tan graves injurias contra la dignidad humana, ejemplo de ello las pandillas de barrios, la drogadicción, la prostitución infantil y adulta, en fin una serie de respuestas ilícitas y degradantes ante la situación en que viven sus familias. Por tanto –sugerencia respetuosa a los mandatarios- se hace necesaria y urgente implementar políticas comunitarias para contrarrestar esta descomposición social que reina en todos los sectores y estratos de los municipios de nuestro Departamento, ya que estamos sufriendo un proceso de transformación social en el que los sectores populares copan cada vez más el aspecto de la estructura social. Señores Alcaldes: no se trata simplemente de salvar individuos, sino, transformar la vida social en sus municipios, pues, siguen siendo excluyentes, con alarmantes niveles de pobreza y marginalidad, en los que un gran porcentaje de ciudadanos(as) afronta dificultades enormes en términos de derechos y que no logran satisfacer sus necesidades básicas, pues, coexisten altos niveles de desempleo, condiciones precarias de habitabilidad, bajas o nulas coberturas en salud, educación, servicios públicos, recreación y deportes, déficit en espacios públicos, vías de accesos impenetrables y tantas, pero, tantas más. Los Alcaldes que tengan sentido de pertenencia por su terruño y verdaderamente quieran hacer una labor social en bien de su pueblo, sería positivo identificarse radicalmente con quienes sufren en primer lugar el precio de la opresión, ser honestos y cuidarse de no caer en las garras de la corrupción, que por cierto es bastante fácil.