
Ahí están las consecuencias

En 26 meses, Colombia no ha firmado contratos para explorar hidrocarburos por decisión de Petro. La falta de hallazgos agrava la crisis energética y pone en riesgo el suministro.
Por Ismael Guerra de la Ossa El próximo 7 de octubre, dentro de siete días, se cumplen dos años más dos meses de estar Gustavo Petro al frente de la presidencia de Colombia. Es decir, son 26 meses que no se firma un contrato para la exploración de hidrocarburos en el país. Ello por decisión de Petro quien prometió eso en campaña y lo está cumpliendo. ¿Se imaginan ustedes cuántos yacimientos de petróleo y gas se hubiesen descubierto durante ese lapso? Sin duda muchos pues es buscando como se encuentran dichos hidrocarburos. Tales hallazgos, lógicamente, hubieran permitido que otro gallo le cantara a la situación energética que atravesamos en este momento en el cual negros nubarrones se ciernen sobre el panorama nacional. Ciertamente, la escasez de lluvias ha ocasionado una disminución dramática en el nivel de los embalses en casi todo el territorio colombiano con la consecuente reducción drástica en la producción energética de las hidroeléctricas y por lo mismo insinuándose en el horizonte la imagen de un racionamiento de proporciones inimaginables. La crisis se ve tan cerca que ya Ecopetrol se vio obligada a suspender el suministro de gas natural vehicular a 13 empresas distribuidoras en Colombia, con miras a priorizar el abastecimiento de gas a las termoeléctricas. Como se sabe, a estas plantas solo se recurre cuando ya no hay más alternativas para conjurar las crisis que se presentan por la escasa generación de energía en las hidroeléctricas pues la producción de las “termos” resulta más cara y onerosa. Además, si contáramos con unas buenas reservas gasíferas la cosa no sería tan grave pues habría tela de donde cortar, pero el hecho es que nuestras reservas de gas no solo registran un agotamiento angustiante, sino que experimentan un declive sin precedentes. Ello, claro, porque como se paralizó la exploración por orden de Petro, no hubo nuevos hallazgos de yacimientos y consecuentemente las reservas decayeron dramáticamente y no han podido levantar cabeza. Como dijo un experto hace unos días, el presidente Petro tiene derecho a profesar sus convicciones ideológicas pero lo que no se le puede permitir es que so pretexto de tales motivaciones se perjudiquen los intereses nacionales. Entre otras cosas porque quienes no profesan la ideología petrista no tienen por qué pagar las consecuencias de sus arrebatos ideológicos casi todos rayanos en los extremismos y radicalismos.