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Opinión

Abundancia o escasez, solo son caminos

Olga Lucia Bustamante Madrid
Olga Lucia Bustamante Madrid
Columnista
18 de enero de 2025

Explora la energía de la abundancia y la escasez, fuerzas vitales que influyen en nuestra vida. Comprender su dinámica es clave para la prosperidad y el bienestar.

Por Olga Lucia Bustamante Madrid Buscando entender el procedimiento abundancia & escasez, aprendí que son energías reales con vida propia. Todo en la creación es energía que, estimulada y utilizada de manera correcta, genera solvencia de lo que se desea. Contrariamente, cuando es activada de manera inversa o contradictoria deja un vacío que percibimos como insuficiencia. Permanentemente estamos en contacto con esa energía, ‘sin sintonizar con ella’. Se logra esa aproximación a través de la sinergia: pensamiento-sentimiento-intención. Fuimos creados con el permiso y la capacidad de cocrear, utilizando la mente el corazón y el propósito, afines. Dependiendo de la calidad de esa trilogía, se activa para entregarse o para alejarse. La energía de la abundancia es un medio y un derecho siempre disponible de manera sutil e impalpable a los sentidos, que se materializa cuando hay concordancia de esa trilogía. El ejemplo: la naturaleza es pródiga en sí misma, todo en ella es ilimitado: la energía del agua, del aire, de la luz, del microbiota humano... En el campo de los sentimientos, existen de manera inagotable: el amor, la compasión, el perdón, también el odio, la insensibilidad, la culpa. Depende de cual lado incentivemos. Su buen uso crea bienestar, el mal uso escasez. El terreno material, es humano, obedece a gustos, necesidades, intereses, sueños y decisiones. Si uno de esos eslabones no corresponde, no se obtiene lo esperado. Ya sabemos el motivo. Sufrimos escases porque no entendemos el proceso. Haciendo uso de pensamientos sensatos, sentimientos nobles y propósitos claros con métodos y procesos coherentes, las energías de la abundancia se ordenan, manifestándose en hechos de prosperidad, salud, organización, producción, excedente. Las sociedades se enmarcan en permanente carencia y estrechez, cuando las decisiones que los guían son egoístas, mentirosas, mediocres y turbias. Poseer bienes materiales mal-habidos, es probable, pero se sufre de escasez de valores no monetarios. Desconocen lo verdaderamente valioso. El dinero es efímero, solo es un medio material de uso terrenal, no transferible a planos superiores. Ejemplo, no se puede comprar el amor. Podemos poseer valores monetarios adquiridos por merecimiento como un logro a la armonía entre lo exterior y lo interior, sin apegos, con alta frecuencia de agradecimiento y amor con la vida. Podemos desear bienes materiales y acompañar ese deseo con discernimiento, que no permita perder el norte. Al nacer nos entregaron la mayor de nuestras riquezas: La Vida, tendemos a olvidar este tesoro y la desaprovechamos. Nos toca, al final, mendigar lo que tuvimos en abundancia. ¡Qué ironía!