
Abraham

Abraham, patriarca venerado por judíos, cristianos y musulmanes, es clave en la fe. Su ejemplo de hospitalidad y compasión inspira, siendo símbolo religioso y político.
Por Samuel Morales Turizo Abraham es verdaderamente el creador del pueblo de Israel. Los judíos lo consideran como el primer patriarca. La figura de Abraham es vital, porque es respetada por católicos, judíos, árabes y es por ello el fundador de la religión. Este admirable consenso debería transformarlo en una especie de superestrella para todos, en un refugio espiritual en estos tiempos de indignación y desconfianza. El libro Génesis relata que por orden divina Abraham fue a establecerse en Canaán, región desértica donde vivió como nómada. La tierra de Canaán en la actualidad corresponde a Israel, Palestina (Franja de Gaza y Cisjordania) y la zona occidental de Jordania y algunos sectores de Siria y Líbano. A Abraham se le recuerda como un hombre sumamente hospitalario que dedicó su vida a la enseñanza. Su compasión la vemos presente en varios eventos: el que reza por Sodoma y Gomorra. Tres hombres se acercan a la tienda de Abraham, él abandona la presencia divina para atenderlos, hospedarlos y servirles comida. Abraham no los ve como ángeles, sino como hombres, es tomada como la imagen más grande de generosidad. En todas las escuelas judías religiosas a la fecha se lee y se estudia este pasaje como la base y la muestra de bondad hacía el prójimo. Otro hecho histórico, el 6 de marzo de 2021, el Papa Francisco se convirtió en el primer pontífice católico en viajar a Irak y pudo hacer realidad su sueño de peregrinar a Ur de Los Caldeos, la cuna del profeta Abraham. Para Israel, Abraham se ha constituido como un símbolo político y religioso. Es tanta la devoción que le tienen los israelíes al patriarca Abraham y están reflejados en los Acuerdos de Abraham. El interés de Israel es impulsar una nueva realidad geopolítica en Medio Oriente con convenios comerciales, tecnología y turismo entre Israel y Baréin, los Emiratos Árabes Unidos, Marruecos y Sudán. Una de las características que más resaltan de Abraham era el amor que le tenía al prójimo, era tan grande que incluso rezaba por el bienestar de sus enemigos. Se le llama el padre de las naciones, fue el hombre que reveló la existencia de Dios, porque entendió el principio que nos une entre humanos.