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Opinión

A votar en conciencia

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
15 de junio de 2026

Nunca antes había estado tan asediada la estabilidad institucional del país como hoy. En estos momentos los riesgos se asoman por todas partes y pareciera que quienes buscan el desquiciamiento de nuestro ordenamiento jurídico ya ni siquiera disimulan sus protervas intenciones y de pronto se imaginan que la totalidad del pueblo colombiano está de acuerdo con que la patria se desmorone y se apodere de ellas el caos y el desorden.

Nunca antes había estado tan asediada la estabilidad institucional del país como hoy. En estos momentos los riesgos se asoman por todas partes y pareciera que quienes buscan el desquiciamiento de nuestro ordenamiento jurídico ya ni siquiera disimulan sus protervas intenciones y de pronto se imaginan que la totalidad del pueblo colombiano está de acuerdo con que la patria se desmorone y se apodere de ellas el caos y el desorden. Claro, todo ello patrocinado desde lo alto del poder donde se cuecen las estratagemas que tienen como objetivo alterar la tranquilidad ciudadana para ver qué resulta de allí, en la creencia de que de pronto eso les proporciona unos réditos políticos que eviten la derrota de su propósito, que no es otro que lograr que se perpetúe en el tiempo un estilo de gobierno dictatorial, autoritario, prepotente, antidemocrático y fatal para la población. Por eso se necesita que todos los colombianos, a quienes les duela la patria, tomen con absoluta responsabilidad la decisión que deben asumir este 21 de junio, pues esta vez no se trata de una elección más sino de ejercer el derecho de votar con plena conciencia y alejada de ideologías que obnubilan la mente y el espíritu porque son el fruto de adoctrinamientos provenientes de profesionales del populismo y la demagogia para quienes el único interés es que su causa ideológica prevalezca por encima de cualquier consideración, así esta sea beneficiosa para la comunidad. Para ello, naturalmente, engatusan, embaucan y constriñen a los incautos. Votemos entonces el próximo domingo con convicción, libre y soberanamente. Solo pensando en el futuro de Colombia y guiados por nuestra conciencia que siempre nos indica el proceder correcto y cuál es la decisión que en momentos como los actuales debemos tomar quienes creemos que nuestra patria está por encima de todo y que la población colombiana tiene derecho a vivir en un país mejor, en donde los valores de la ética y la cristiandad primen sobre el ateísmo y el materialismo. En una nación creyente como la nuestra su destino no puede seguir en manos de quienes reniegan de la existencia de un ser superior y se burlan de la fe de los creyentes, como si tuvieran la potestad de pisotear las creencias de quienes profesan unas convicciones cristianas. ¡A votar en conciencia, entonces, y pensando en Colombia!