
A punto de materializarse

El sector salud colombiano enfrenta una crisis terminal, orquestada por el gobierno de Petro para justificar una reforma radical. El objetivo: liquidar las EPS e implementar un nuevo sistema.
Por Ismael Guerra de la Ossa La crisis en el sector salud está tocando fondo, es decir, ya no hay vuelta atrás, y si no ocurre algo providencial, lo que viene es el desastre total. Eso, precisamente, es el que ha buscado el actual Gobierno: el colapso total del sistema. ¿Para qué? Sencillo. Para argumentar que el actual sistema de salud no sirve y que se requiere entonces, una medida radical o sea un nuevo sistema que arrase con todo lo que existe y así implementar el borrón y cuenta nueva, que en este caso no es otra cosa que la reforma a la salud que propone Petro y la cual, según él, sería la panacea para que los colombianos contemos con el mejor sistema de salud del mundo, salido del iluminado caletre perista. En pos de ese propósito siempre se ha encaminado el presidente Petro y para ello se ideó una estrategia, muy sencilla, pero efectiva. Fue la de no girarle los recursos que tenía que pagarle a las EPS, con el objeto de que estas, asfixiadas económicamente y por lo mismo desfinanciadas e ilíquidas, no pudieran cumplir con el objeto misional y así pregonar Petro, ahora con consejos de ministros televisados, que estas empresas no cumplen y que por tanto lo que procede es su liquidación. Tal objetivo, cuidadosamente calculado, ya lo sentenció el presidente Petro, durante el consejo de ministros del pasado 25 de marzo: “Nosotros no pagamos las deudas de los privados. Los privados deben pagar sus deudas a las clínicas y hospitales, o si no, se liquidan, que es lo que la norma dice”. Más claro no canta un gallo. La intención de Petro, fríamente calculada, cuando habló del “shu, shu, shu” para acabar con las EPS, está a punto de materializarse. Desde luego, para mal de todos los colombianos pues lo que se avecina es una tragedia para la salud y la vida. Recordemos que lo que pretende Petro es implantar en Colombia un sistema de salud como el que puso en práctica para los maestros, el cual tiene a sus 800 mil afiliados, incluidos profesores y familiares, en la más crítica de las situaciones por su ineficacia y la tragedia que ha significado para ellos, pasar de un sistema que de algo servía para otro peor y con mayores casos de incompetencia y corrupción.