
A mi nieto Pablo

En tu primera comunión, experimenta la presencia real y cercana de Dios. Reconócelo como amigo, guía y protector, más allá de la celebración y los regalos.
Por Olga Lucia Bustamante Madrid ¡Estás muy feliz! …muy pronto harás tú primera comunión. Te acompañaremos, habrá una gran celebración, muchos regalos, y todos estaremos dichosos, especialmente tú, te verás radiante. Al final del día muchas fotos, anécdotas para contar y regalos por abrir. Quiero resaltar, mi querido niño, que ya puedes asimilar una verdad maravillosa. Más allá de estar feliz por todo lo que pasa a tu alrededor, ‘siente’…’siente’… en tu interior, y en tu corazón, que el Padre que te creó, a ti, y a los seres que amas, el dueño de la vida, ‘es real y está presente’. No es lejano. Las imágenes que ves en iglesias y paredes son una evocación, un llamado, para que no se te olvide que Él está muy cerca. Cuando lo recuerdas conscientemente, lo convidas. Es el mejor de los amigos; un amigo sagrado, respetable, venerable y sabio. Nadie se iguala a Él. Las oraciones que aprendiste, las escucha. También escucha tú risa cuando estas contento, y tú llanto si estas afligido o enojado. Sabe de tus certezas y dudas, de tus miedos y culpas. Conoce tus sueños, fortalezas y limitaciones. Y, no solo sabe eso…puede ayudarte en tus logros y tropiezos, a ser una mejor persona, si se lo pides. Si no lo haces, Él respeta tus decisiones, sean correctas o no. No es castigador, ni regañón, no da miedo. Te acompaña en los momentos buenos y en los difíciles. No lo ves, pero sabes que está, en forma de luz, claridad y gozo. Se comunica con quien lo acoge, en forma de sensaciones o mensajes, a través de otras personas o situaciones, también en la comunión, que hoy, por primera vez recibes. Es un regalo inmenso reconocerlo y aceptarlo. Está cerca impulsándonos, inspirando, guiando y protegiendo. Pero, muchos son sordos, otros son indiferentes, y desconocen o rechazan esa verdad. Es una libre decisión. Las formas de acercarse a Él son variadas en el mundo, y todas son válidas, sí tienen el sello del amor, la confianza y las buenas intenciones. De lo contrario serán solo palabras que se las lleva el viento. Está en todas partes, es armonía y silencio. Aprende que, ante la adversidad, mirar con los ojos del amor, aliviana las cargas. Hoy, en tu primera comunión puedes decirle: Gracias por estar conmigo. Enséñame a amar, entender y a discernir.