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Opinión

50 años

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
10 de junio de 2024

Un médico repasa 50 años de trayectoria, desde sus inicios en 1973 hasta la Ley Estatuaria de Salud en 2015. Reflexiona sobre éxitos, desafíos y la transformación del sistema sanitario colombiano.

Por Remberto Burgos de la Espriella Miro el recorrido vital de mi vida: veo el registro y la sagaz memoria devuelve los últimos 50 años. En 1973 empecé lleno de ilusión, miedo y esperanza mis estudios médicos. Ingrese a Neurocirugía. Finalicé y seguí dos años fuera del país. Regresé -15 años más tarde-para empezar a ejercer. Negué la opción de quedarme en el exterior, quería volver y empujar la especialidad con mi esfuerzo y trabajo. Los primeros 10 años de practica no salí de un solo sitio: allí aprendí y de los traspiés se fue acumulando experiencia. Enseñe sin reservas. Tocó vivir la concepción, ejecución e inicio de la Ley 100 de 1993.En forma generosa fueron ofrecidos por las empresas y acepte la vinculación como adscrito. Recuerdo los conceptos, mis colegas solicitándome que estuviera lejos de su práctica. Advertencias y unas sutiles amenazas; luego el tiempo las fue madurando y en unos meses de rápida evolución los resultados se dieron. La cobertura en el país estaba por encima del 90%, la salud se consideraba un derecho y los médicos nos acostumbramos que nuestro ejercicio fuese reconocido por un 30% de los honorarios equivalentes. Hubo dificultades, abusos y muchos sobresaltos. Recuerdo el cierre inmisericorde de la institución donde trabaje los primeros años. Una cifra ridícula dice que fue su causa y más sonora aun la sordera privada y pública que no escucharon nuestra suplicas para seguir adelante con esta institución que había formado lo mejor en los recursos humanos y adornado de prestigio y seriedad la salud en Colombia. Descubrí en 1996 que el DNA de la salud de los colombianos tenía dormida la empatía. Siguió avanzando la salud, con problemas expuestos y poco reconocimiento a sus logros. Los médicos con un silencio sepulcral y las asociaciones que los representaban nadando lejos de este recorrido. Hace cerca de 10 años unos colegas iniciadores trabajaron duro, tocaron puertas, abrieron espacios y por fin se logró la aprobación de la Ley Estatuaria de Salud, Ley 1751 del 2015, donde la salud quedo establecido como un derecho y se esbozaban los mecanismos de su protección. Había que seguir trabajando para su implementación, pero esto nunca se hizo. Y el tiempo sin detenerse mostro los sucesivos errores: todos los tratamientos -sin excepción-debían ser cubiertos y un déficit aproximado de 10 billones de pesos. La demanda se aumentó en un 40% y la población envejeciendo.