2023
El nuevo año trae consigo conjeturas y cambios. Discusiones sobre el tren eléctrico, decisiones judiciales y posibles acuerdos políticos marcarán la agenda. Además, se prevén eventos locales y desafíos persistentes.
Por: Roberto Samur Esguerra. El paso de un año a otro no deber ser motivo de asombro ni de mayores expectativas, si se entiende que una fecha nada tiene que ver con la suerte de las personas, ni del país. Los meses son meras convenciones para señalar sucesos históricos, pero nada más. Sin embargo, es costumbre hacer propósitos y presagiar acontecimientos, como si el solo trascurso del tiempo pudiera modificar algo que solo depende de la voluntad individual o colectiva. Así y todo, es improbable no adelantar algunas conjeturas sobre lo que podría ser este nuevo año. Veremos, por ejemplo, cómo en el país se iniciarán las discusiones sobre si el tren eléctrico, de costa a costa, debe ser aéreo o subterráneo. Al fin la JEP resolverá si condena a sembrar lechugas o zanahorias. Es posible que la poderosa trinidad ministerial y el presidente se pongan de acuerdo en algo, especialmente con Mincorcho sobre si desaparecen o no las EPS. MinCecilia ya no cuenta, aplacada por Fedegán. Twitter le cancela la cuenta al Gobierno. Regresan los comunicados y alocuciones. Se cae la compra de aviones. Se embolatan unos pesitos. Se encarece el voto de los jóvenes, ahora cuesta un millón de pesos mensuales. A muchos marranitos se les acabará la bien--estarina. A pesar de la solicitud del presidente, las corralejas vuelven en toda la costa. En Sincelejo con iguales requisitos a los que se cumplieron el año pasado en un club social. Es factible que a finales de año, el estadio 20 de Enero ya tenga habilitado, por lo menos, el terreno de juego para que el equipo ‘Toros’ no haga el ridículo en otras plazas. Se espera que para entonces se pueda llegar allí por Argelia. Se aprobó la donación y traslado del ‘Pescador’ hacia Berrugas. En su lugar se erigirá otro monumento a Pola Becté. Berrugas devuelve el regalo. Se traslada la Cruz de Mayo hacia el Beque, allá se inician protestas. Se anuncia el estudio de la estructura del edificio inconcluso de la calle Ford. Se aplaza nuevamente el estudio. En abril llegan nuevas busetas. Con el descuento del SOAT aumentan las motos. En agosto se van las busetas. En noviembre le niegan otro recurso al alcalde. De inmediato apela y promete entregar el mando el primero de enero a la persona que él hará elegir en octubre. Tres meses después, como es tradición, los alcaldes entrantes y salientes, partirán cobijas y empezará a saberse quién fue el que hizo el mayor aporte. En el veranillo de San Juan, si es que escampa, llegarán a la Mojana los ingenieros militares con unas bolsas de arena para tapar Cara e’ Gato. Los mojaneros anuncian un paro, el Gobierno ofrece más bolsas y los mojaneros suspenden el paro. Los pocos alcaldes que aún no lo han hecho, se vienen a vivir en Sincelejo. Este año la ‘mala’ vial seguirá intacta. No se construirá el puente del Boston. La terminal de transporte, tampoco. ¡Feliz año!