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Opinión

" El calvario del adulto mayor”

Luis Paternina Amaya
Luis Paternina Amaya
Columnista
29 de julio de 2025

El presente título lo trae el columnista de este diario Samuel Morales Turizo para referirse a tan importante sector poblacional, resaltando las dolencias de que padece por el natural deterioro de su estructura física y mental...

Por Luis Paternina Amaya El presente título lo trae el columnista de este diario Samuel Morales Turizo para referirse a tan importante sector poblacional , resaltando las dolencias de que padece por el natural deterioro de su estructura física y mental, pero también haciendo alusión a la falta de reciprocidad por parte del estado y por algunos particulares y familiares apartándolos como " objetos en desuso, ignorando todo cuanto aportaron a la sociedad con su trabajo, y lo que podrían seguir aportándole con su sabiduría y experiencia en distintas actividades según la capacidad que aún muestren en el oficio que fue o es su modus vivendi. Agrega el columnista que "todas las entidades públicas y privadas deben propender por el bienestar de esta población que lo entregó todo al servicio de la familia y la comunidad". Aterrizando el oportuno mensaje, me remito a los pensionados del municipio de Corozal que tienen más de dos meses sin recibir sus mesadas. Se ignoran las causas que expliquen el porqué de la indolente omisión para quienes se les maltrata a ese extremo en su dignidad y vida, si el no disponer de ese derecho, el deterioro físico se les acelera por no contar oportunamente con el ingreso que les facilite atender sus necesidades primarias y el pago de los servicios públicos que, estos si, no entran a distinguir quienes son sus beneficiarios para suspenderles o no el fluido, hasta quedar sin luz, agua ni gas, empujando a los ancianos al encuentro con la paz celestial sin posibilidad de mitigar el calor, ingerir el líquido vital y cocinar los alimentos. Ante la lamentable y deshumanizante situación que padecen los jubilados de Corozal, caen al vacío los innumerables discursos que se originan en Bogotá desde la presidencia de la República en favor de quienes por haber superado la edad generadora de riqueza hacia la conquista de una mejor patria e inmejorable condición para el ciudadano, se les reconozca un derecho que les facilite una vida digna , sin los apuros de las falencias llevadas hasta no contar con el alimento necesario ni la atención afectiva que les precipita el viaje eterno, como se percibe con los encanecidos ancianos de Corozal. Si las palabras con que se refieren a esta población pasan a los hechos, hasta se olvidarían del inevitable final.