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Oportunistas

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27 de abr. de 2023

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Por José Armando Benítez

El cuento es viejo. Todo el mundo lo sabe. Pero como todavía algunas veces da resultado, cada vez que hay elecciones locales se les da por repetir la misma gracia. Hablo de las invasiones electoralistas. Esas que sólo se presentan cuando se avecinan los tiempos políticos. Las que buscan: ganar apoyo para las elecciones. Las que se aprovechan de las necesidades, reales y válidas, de vivienda de muchas familias. Las hacen para generar malestar en la comunidad, para desestabilizar el orden público y, sobre todo, para generar un impacto mediático negativo: contra la administración que tenga los pantalones de hacer cumplir la ley, y realizar los pertinentes desalojos con la fuerza pública.

Hipócritas, mentirosos, oportunistas. No tienen una verdadera voluntad de ayudar, por el contrario, quieren sacar provecho de la desgracia de no tener casa propia. Desde la comodidad de sus caserones, azuzan a quienes ilusionan con un lote. Pero son incapaces de censarlos, ayudarlos a redactar un proyecto de vivienda, presentarlo a las entidades que corresponda, tender puentes con el gobierno municipal, departamental o nacional, para que les ayude a solucionar el problema. Son incapaces de hacerlo, porque siempre es más fácil: destruir que construir. Se les da mejor conspirar que conciliar.

La gente ya los conoce. Sabe quiénes son los que cada cuatro años avivan las banderas del invasionismo. Lo que ocurre es que ellos, cuando son parte de los gobiernos; callan, se esconden. En cambio, cuando están en la oposición: incitan, ayudan a crear el caos. Están todos cortados con la misma tijera. Oportunistas. Hay pueblos que cada cuatro años viven en la misma sonajilla.

Han condenado a los cascos urbanos a crecer a punta de la improvisación que generan las invasiones.

No se puede planificar de una manera seria y ordenada una urbe, si sólo se amplía su zona urbanizable a punta de ocupaciones ilegales. Pasadas las elecciones desaparecen esos redentores de la vivienda. Y lo más triste, es que dentro de unos pocos años, más de la mitad de los invasores habrán vendido las mejoras, y estarán prestos a buscar una nueva invasión. Porque lo han tomado como un negocio. Dejen de usar la fuerza, usen la cabeza. Elaboren proyectos de vivienda. Hay un nuevo gobierno que prometió cambios, toquen esas puertas.