12 de abril de 2024
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Los de Chochó no serían los primeros muertos del coronel (r) Benjamín Núñez

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30 de mar. de 2023

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Redacción. Un medio nacional reveló anteanoche parte de la declaración entregada por el confeso asesino Benjamín Núñez Jaramillo a la Fiscalía, donde entregó detalles de cómo asesinó a Jesús David Díaz Monterroza, de 18 años, José Carlos Arévalo Contreras, de 20 años y Carlos Alberto Ibáñez Mercado, de 26 años, masacrados el 25 de julio del año pasado, pero, un mes antes, encontraron en Lorica, Córdoba, los cadáveres de dos jóvenes, uno de Betulia y otro de San Onofre, a quienes un día antes, el coronel (r) junto a otros policías, buscó incansablemente.
“Todavía me sigo preguntando, no sé por qué le disparé, porque yo lo que hice en ese momento fue sacar la pistola y me puse a pensar y dije: sí hubo un policía herido, un policía muerto y hay unos heridos que salen de la nada, estos manes son. Lo que yo hice fue disparar, me levanté de la camioneta, le disparé al que estaba acá (Juan David) y les dije acuesten a este acá, después le disparé a él”, relató el confeso asesino. De acuerdo a la descripción a los que manda a acostar para propinarle dos tiros a ambos, son Carlos Alberto y José Carlos, que iban del lado derecho de platón de la camioneta.
Luego de matarlos, reportó al coronel Carlos Correa Rodríguez la novedad. Núñez manifestó que él también cuadró todo para cerrar los huecos que los proyectiles hicieron en el platón. Pero el coronel, que con frialdad relata este hecho cruel y desmedido, pues, cuando mató a los jóvenes no tenía nada para inferir que eran miembros del Clan del Golfo, le tienen ojos puestos por otro doble crimen, en el que la Fiscalía de Córdoba se ha quedado dormida, se trata del asesinato de Jorge Juan Gil Mercado y Jannier Ruiz Algueta, cuyos cuerpos fueron hallados el 1 de julio del año pasado en un basurero en la vía Lorica - San Bernardo del Viento.

Sin esclarecer
A Jorge Juan lo señalaron de ser uno de los dos sicarios que atentó contra una patrulla de la Policía el 29 de junio de ese año (2022) en la calle principal de Betulia, precisamente la semana pasada la Policía capturó a Luis Ángel Ortega Petano, alias Pipa y a Darío Peralta Pastrana, alias Braket, señalados como los responsables de dicho atentado.
En una entrevista con El Meridiano en octubre del año pasado a María Luisa Mercado, madre de Jorge Juan, contó la ferocidad con la que Núñez buscaba ese 29 a su hijo, con una sola intención, matarlo, según narró la señora. “Varias personas conocidas se me acercaron y me dijeron que cuando atendían al policía herido en el centro de salud, el comandante operativo , Núñez, dijo que al responsable del atentado había que eliminarlo, que lo buscaran por todas partes, que lo quería muerto. Por una llamada que le hicieron, María Luisa supo que a su hijo lo agarraron en la bomba de San Onofre, eran cuatro motorizados de la Policía y una camioneta blanca, le dieron un cachazo en la cabeza, lo subieron al carro y se lo llevaron. En ese momento el joven viajaba en una buseta de transporte público de Sincelejo a San Onofre.

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En dos semanas una jueza dará su decisión, si valida o no el preacuerdo de Núñez con la Fiscalía, en el que se pactaron 29 años de cárcel y perdón a las víctimas

Pero antes de eso, según la esposa de Jorge Juan, Núñez y otros policías de Betulia que están plenamente identificados hicieron lo siguiente, “A la casa llegaron unos 15 policías y varias camionetas, todos apuntando sus armas contra la vivienda, yo les abrí la puerta porque la iban a tumbar, me preguntaron con quién vivía, les dije que con mi esposo Jorge Juan, entonces me llevaron para el patio. Me pedían que les dijera dónde estaba él, les respondí que él había salido, mi preocupación en ese momento era que él apareciera, porque momentos antes yo lo había llamado para decirle que la Policía lo estaba preguntando y él me dijo que ya iba para la casa a ver qué era lo que sucedía. Me siguieron preguntando lo mismo, luego me tiraron al piso y me dieron patadas, el coronel Núñez me metió la pistola en la boca mientras me tenía la bota puesta en el cuello. Otro policía de apellido Guzmán (Frankyerli Guzmán) me seguía dando patadas en las costillas, me decían que dijera el sitio en el que estaba mi esposo, porque lo iban a matar, y que sino hablaba me iban a llevar en una camioneta y me mataban, dejándome tirada en algún lado. Insistían que les diera el número de teléfono, les dije que yo no tenía teléfono. Después llegó un policía diciendo que me metieran a la casa, porque había vecinos viendo, estando dentro me arrodillaron y me golpearon en la espalda y la cabeza con patadas. Se metieron al cuarto a revisar y encontraron un plato donde estaban desayunando mis hijos, los policías decían que era Jorge que estaba ahí, que se los buscara. Se llenaron de más odio y empezaron a partir todo: televisor, estufa, botaron el arroz, voltearon y rajaron con cuchillos los colchones y la ropa. En eso un policía se cayó y se cortó la mano, furioso se levantó y me pegó patadas por todo el cuerpo, ya yo no aguantaba más golpes, de ahí me levantaron y me dieron 5 minutos para que saliera de la casa, me dijeron que al que vieran en esa casa lo mataban y quemaban la vivienda, cuando ellos me soltaron salí corriendo, en ese momento iba llegando la mamá de Jorge Juan”, relató Karlin Rondón, esposa de Jorge Juan.

Lamentablemente este caso que involucra al confeso asesino, está enterrado en la impunidad por parte de la Fiscalía, que no ha hecho nada por esclarecerlo y menos por buscar elementos para responsabilizar al señalado coronel por estas graves denuncias en su contra.
Autor: El Meridiano