La problemática de la inseguridad: el caso de América Latina

La problemática de la inseguridad: el caso de América Latina

Por Daniela Pérez Vásquez

A pesar de albergar solo el 9% de la población mundial, América Latina es la región más insegura de todas, pues las cifras de violencia (homicidios y delitos violentos) se ubican en el 33% del total global; esto según datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (2017), y aunque han pasado algunos años la situación no parece mejorar, más bien se agudiza. La percepción de la inseguridad también es bastante alta comparada con otras regiones, la cual más allá de ser un componente subjetivo, termina configurando problemas de confianza institucional, erosión de la democracia, y disminución de proyectos de inversión debido al factor riesgo, costándole a la región alrededor del 3.5% del PIB anual, según el Banco Interamericano de Desarrollo.

A raíz de esta situación tan problemática, organismos gubernamentales, ONG e instituciones se han puesto a la tarea de realizar recomendaciones para hacer frente a la inseguridad que vive la ciudadanía, tomando como base casos específicos y resultados de estudios de campo. Una de estas instituciones es la Universidad de Harvard, cuyos investigadores estudiaron 1400 casos de violencia criminal en Estados Unidos y varios países de América Latina, concluyendo que son pocas personas quienes cometen actos delictivos en una misma zona geográfica, es decir, reincidentes, por tanto, recomiendan a los gobiernos locales tomar acción en las “zonas calientes” en donde se encuentran estos criminales, de esta manera, estarían atacando el epicentro del delito y así obstruirían su operar con la presencia de las fuerzas policiales en un radio reducido.

El actuar de las instituciones judiciales también tiene un papel fundamental en los programas de prevención y acción contra el delito. Si los procedimientos policiales presentan fallas en su actuar, o peor aún, si el sistema judicial revictimiza a las víctimas de delitos, eventualmente se perderá la efectividad del sistema al mermarse la confianza y la legitimidad ciudadanas en las instituciones, dificultando los procesos de control, investigación, judicialización, condena y rehabilitación, y con ello el ejercicio democrático. Es importante que la justicia y la seguridad cuenten con personal profesionalizado, capacitado y comprometido con los derechos humanos, capaz de actuar efectivamente en la atención, prevención y control de situaciones de violencia ciudadana, poniendo en el centro el servir a las personas.

Es claro que la violencia y el delito tienen su origen en la desigualdad, la inequidad y la falta de oportunidades, temas en los que los países latinoamericanos llevan la delantera, desde este frente también deben actuar activamente los actores del ámbito local y privado para exigir garantías sociales básicas como acceso a servicios de salud y educación. Sincelejo no es la excepción dentro del caso latinoamericano, pues estamos viviendo momentos de mucha inseguridad en la ciudad producto de las dinámicas delincuenciales.

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