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La inseguridad alimentaria ronda a los colombianos

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25 de may. de 2023

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Por Saray Robayo

La seguridad alimentaria es un tema complejo en nuestro país. Actualmente, en Colombia, casi una tercera parte de la población no puede acceder a tres comidas diarias, un dato escandaloso en un país, que, por su diversidad y sus riquezas naturales, debería ser una despensa agrícola para el continente americano.

De acuerdo con el departamento Nacional de Estadística (Dane), en la actualidad contamos con una pobreza multidimensional que golpea al 41,7% de las familias colombianas, lo cual es preocupante puesto que en nuestro territorio se requieren por lo menos 11 generaciones para que exista movilidad social. Del mismo modo, la inestabilidad política y económica del sistema internacional, generadas por factores como la pandemia del Covid-19 y la guerra en Ucrania, amenazan a una población que de por sí ya presenta altos índices de desnutrición, en donde es alarmante que esta ascienda al 34 % para los niños y niñas del país.

Todo este panorama nos muestra que estamos ante un gran desafío para eliminar las trampas de pobreza y elevar la calidad de vida de la población, a través de una política pública sólida en materia de seguridad alimentaria. Sin embargo, esto no se podrá lograr solamente a través del discurso, es necesario hacer fuertes cambios estructurales, mediante un esfuerzo mancomunado de todas las fuerzas políticas, exigiendo la transparencia y la eficiencia en el uso de los recursos destinados a los programas sociales y, con acciones dirigidas a mejorar el acceso y la calidad a los alimentos para toda la población.

Si bien durante las últimas décadas el país ha implementado políticas sociales importantes en esta materia, no se puede negar que la pandemia retrasó décadas de esfuerzos, por lo que hoy más que nunca es necesario lograr el acceso a las tres comidas a toda la población, a través de dietas balanceadas y ricas en nutrientes. Los bancos de alimentos, encargados de recolectar los productos que no han sido vendidos o que están próximos a caducar, pero que aún son aptos para el consumo humano, son una excelente alternativa para que las familias puedan acceder a sus tres comidas. Un trabajo que debe replicarse en todo el país como una fórmula de buscar resultados frente al tema del hambre por pobreza extrema y multidimensional.

Es en ese sentido, que el pasado 29 de marzo radiqué el Proyecto de Ley número 383, como una herramienta para promocionar las donaciones a los bancos de alimentos, a través de un beneficio tributario donde proponemos el aumento del descuento del impuesto a la renta a aquellos donantes, pasando de un 25% al 40%, y en situaciones de emergencia poder llegar hasta el 50%, En otras palabras, las empresas y personas que realicen donaciones a los bancos de alimentos podrán descontar un mayor porcentaje en su impuesto de renta, además no tendrán que pagar el impuesto al valor agregado (IVA) sobre estos alimentos, ni el impuesto al plástico para transportar los alimentos donados. Lo anterior, permitirá generar un incentivo a la donación de alimentos y la reducción de los costos para su transporte.
El hambre de millones de familias a lo largo y ancho del país no da más espera.

Necesitamos que toda la sociedad colombiana y el Estado, tomen mayor conciencia sobre esta problemática y trabajemos en fórmulas para contener el hambre y la pobreza. Este es el debate que esperan millones de colombianos para encontrarle una salida a un fenómeno que viene en aumento. No es una tarea fácil, pero aquí le estamos presentando al país una fórmula que se viene aplicando en otras naciones y que ha surtido efecto en sus luchas por alcanzar una seguridad alimentaria.