“Guiso de carne, con ingrediente de bangaño”

“Guiso de carne, con ingrediente de bangaño”

Autor: Rafael Páez

La situación de aquella época no era la mejor, el barrio María Auxiliadora apenas empezaba a poblarse con unas cuantas casas de bahareque las cuales tenían unos patios amplios y grandes, por esta razón Julio Ramos, tenía una hortaliza de col y cebollín sembrados en una troja echa de madera, rellena con tierra, estiércol de burro y desechos de palos viejos.

Había transcurrido medio día y Ramón Santoya, el popular ‘Chómpiras’ empezó a desesperarse puesto que no tenía nada para comer ni cigarrillo para fumar.

Salió de su casa a haber que rebuscada y consiguió una libra de cerdo fiada donde Toño Aguirre, hasta que ganara algunos pesitos jugando arrancón, se acordó que donde su amigo Julio Ramos, podía conseguir los ingredientes para hacer el guiso de carne y al mismo tiempo invitarlos para hacer la vaca para comprar el arroz y la manteca, fue y le propuso a su amigo Julio, a lo que Julio le respondió: mi hermano Chómpiras lo único que me acompaña son trescientos pesos. Yo tengo doscientos dijo Garibaldi, el hijo de Julio. Estamos listos, contestó Julio, son quinientos pero hay una situación si compramos el arroz y la manteca nos quedamos sin los cigarrillos.

El Chómpiras paseándose de un lado para otro, respondió- ¡nojoda Julio!, ese arroz va sin manteca, pero los cigarrillos “van porque van”

Los tres amigos hicieron el acuerdo de hacer el arroz sin manteca y empezaron a aliñar la carne. El olor a carne guisada inquietaba al Chómpiras que estaba con hambre y sentado en una banqueta de madera.

Julio pensó que si le echaba trocitos de calabaza el guiso quedaba más sabroso, fue y arrancó una calabaza biche que colgaba de la cerca del patio y se la picó al guiso de carne. Todo quedó espectacular.

Santoya, el Chómpiras frotándose las manos y saboreandose la lengua se metió un bocado de arroz con carne revuelto con guiso y escupió más de tres veces, renegando-¡nojoda, nojoda Julio tu que le echaste a esa carne ¡Qué vaina tan amarga! Garibaldi probó el guiso para comprobar lo que decía el Chómpiras y casi vomita ¡Nojoda Julio! esa calabazas que tu le echaste al guiso eran bangaño, esa vaina está más amarga que una hiel de pescao.

Así que a los tres les tocó comerse el arroz solo, con sorbos de humo de cigarrillo.

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