
¡Qué susto!

Un aumento del 150% en el recibo de luz, con facturas impagables, desató pánico y protestas en la Costa Norte colombiana. Los usuarios denuncian abusos y exigen soluciones urgentes.
Por Fernando Negrete M. Que el recibo de la energía eléctrica muestre un incremento en el consumo de un mes de 669 kWh al pasar de 446 kWh a 1115 kWh en un sector de estrato 4, variación porcentual positiva del 150%, puede generar múltiples efectos en los integrantes de una familia cuya primera reacción puede ser de pánico al "tocar su bolsillo" y palpar que el valor de la factura se torna impagable al enfrentar el dilema de pagar o comer, consigna que ha corrido por la Costa Norte de Colombia. Una segunda reacción es la de salir disparado hacia las oficinas de la empresa prestadora del servicio y restregarle en la cara al primero que aparezca, el recibo y cantarle la tabla para que aprenda a respetar y no abusar de su posición dominante al fijar las tarifas, leer los medidores y no responder las peticiones de los usuarios que entran en conflicto con el vencimiento de los plazos, viéndose obligados a pagar la factura para que no les corten el suministro de energía. Con el paso de las horas y acudiendo al espíritu de solidaridad, nuestro atribulado protagonista se asoma por la puerta de la calle y le pregunta a su vecino por el valor de su factura y este le responde que le aumentó 100%, luego va donde otros vecinos con respuestas similares y lo más curioso es que la fecha de pago es ese día, antesala de jueves y viernes santo, por lo que deciden salir en grupo hacia las instalaciones de la empresa de energía a reclamar por el abuso y a que les cobren la tarifa promedio de los últimos seis meses. Al llegar a las oficinas, la indignación crece porque solo había atención en la parte de recaudo, dado que directivos y empleados trabajaron horas adicionales en las semanas previas para tener libre toda la Semana Santa, situación que llevó al desespero e impotencia y para no perder el viaje, todos corrieron a sus casas a hacer reclamos virtuales, asignando unos códigos de verificación que no han tenido respuesta. Al filo de la tarde y con el ambiente gris de la Semana Santa, se vio un desfile de vecinos rumbo a los sitios de pago de la factura de energía eléctrica ante el temor de corte del servicio durante esos días y con el desconcierto y la tristeza de observar cómo este país que había avanzado en nivelar las cargas, en abrir posibilidades a través del estudio y el respeto, estaba regresando al descuaderne del que habló Lleras Retrepo en los años 60 del siglo 20. Con el corazón en la mano, se espera que el recibo de abril no sea un nuevo dardo que se lleve por delante las ilusiones de un pueblo que aguanta…