
¡Larga vida a Numancia!

El bergantín-goleta Juan Sebastián Elcano, buque-escuela español, y Numancia, la embarcación de Álvaro de Marichalar, honran la historia marítima, mientras uno da la vuelta al mundo y otro busca cruzar el Canal de Panamá.
Por Ensuncho De La Bárcena Amaneció Juan Sebastián de Elcano en Cartagena del Caribe. Me refiero a la segunda vida del marino español que capitaneó en el siglo XVI la nave que dio la primera vuelta al mundo. Su primera vida concluyó en 1526 y la segunda recién comenzó hace 98 años, el 5 de marzo de 1927. Hablo del bello bergantín-goleta que sirve de buque-escuela a la Armada Española y sigue dándole la vuelta al mundo, como aquella primera vez. Elcano lleva por los mares de la Tierra la Bandera y la Historia de España. Su nombre está en el Cielo de los grandes navegantes de todos los tiempos. Hombres ejemplares que han servido de inspiración a quienes entregan sus vidas al mar, aportando siempre lo mejor de sí mismos, con excelencia y rigor. Pienso en un marino español de nuestra época, un visionario hombre de empresa que representa la valentía, la paciencia y la resistencia a toda prueba: Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada, quien está dando la vuelta al mundo a bordo de Numancia, la embarcación más pequeña de la Historia. Don Álvaro ha dicho hace poco que siente mucha emoción cuando ofrece a los marinos iberoamericanos sus conferencias en las que habla sobre las cuatro décadas que lleva metido en la mar, y más concretamente cuando relata su actual expedición marítima alrededor del mundo, conmemorativa del V Centenario de la Primera Circunnavegación, en honor de Juan Sebastián Elcano. "En su honor, zarpé del mismo río Guadalquivir en la fecha histórica -10 de agosto 1519- 500 años después, a bordo de mi pequeña embarcación Numancia. Llegué a Panamá en abril de 2023, después de luchar en solitario en la mar, y esperar dos años en Florida por causa de la pandemia. Llevo 25 meses intentando conseguir ejercer mi legítimo derecho de tránsito por el Canal de Panamá". Marichalar solicitó el año pasado al comandante del Juan Sebastián Elcano que le ayudara a cruzar, embarcando Numancia a bordo del buque-escuela. A cambio, ofreció pagar las tasas de tránsito del buque y, aunque lo aprobó el Ministerio de Defensa, el comandante no lo quiso hacer. "Tampoco me invitó a la recepción y actos que se organizaron. Este año ha sido igual, no han querido incluirme. Pero Numancia, resiste y sigue adelante, enfrentando y luchando todas las tempestades, siempre con la ayuda de Dios". Algo en don Álvaro nos recuerda a Retógenes, El Caraunio, noble arévaco de Numancia. La valentía de Numancia pasó a la historia como símbolo de resistencia, acuñándose la expresión "resistencia numantina". ¡Bienvenido siempre, Juan Sebastián Elcano! ¡Bienvenida siempre, Numancia! Están en casa.