
¡Hasta pronto Viole!

Gerardo Rumie lamenta la partida de su suegra, Viole, recordando con cariño los momentos compartidos, su alegría y el legado familiar que dejó. Un adiós lleno de gratitud y amor.
Por Gerardo Rumie S. Esto de las despedidas, es una de las cosas que me cuesta mucho entender, y hasta el día de hoy me he resignado por aquella frase que dice "la vida es así". Que nacemos y partimos, pero como todos sabemos, la muerte nos alcanzará algún día, esperemos que tarde mucho en llegar. Lamentablemente despedimos a mi querida suegra Viole, ha sido un proceso largo y solo doy gracias a Dios y a la vida por habernos permitido contar con ella por todo este tiempo. ¡Siempre es duro, pero es la vida!, solo espero que esté en el cielo y disfrutando al lado del señor, como también que nos siga acompañando con su sonrisa y alegría permanente. Miro las fotos y recuerdo su risa, sus consejos, su decencia y su prudencia, con la que nos enseñó a no apresurarnos; recuerdo sus anécdotas contadas, los viajes en familia, sus visitas en Cartagena y hasta el café que a veces compartíamos. Recuerdo todos los momentos de alegría que vivimos, sus abrazos y sus extraordinarias comidas; cómo no recordar todo lo que nos consentía con dulces y bollos monterianos. Para mí Montería tiene una relación directa con Viole y William, quien también está en el reino de los cielos; conservo grandes recuerdos por parte de mi infancia y aunque las cosas han cambiado, los recuerdos continúan presentes, y como si fuera ayer, tendré siempre presente mi primera llegada a la casa de los Haddad Sofán y el bello recuerdo de doña Sara, cuando iniciaba mi noviazgo con mi querida Patry. Han pasado muchos años y hoy doy gracias a Dios, a Viole y a William, por haber abierto sus puertas y acompañarnos en la familia que con Patry hemos construido gracias a su buen ejemplo y a ese gran legado que nos han dejado. Llegó el momento de la despedida, solo te doy las gracias mi querida Viole y tenlo por seguro que seguiremos adelante, ayudando a nuestra familia, nuestros hijos y nietos para mantener nuestros valores. ¡Fuiste y seguirás siendo un gran ejemplo!