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Opinión

¡Habemus director! otro cambio en la dirección del Sena Sucre: realidad o inocentada

Silverio José Herrera Caraballo.
Silverio José Herrera Caraballo.
Columnista
24 de diciembre de 2024

El Sena Sucre enfrenta un 2024 turbulento con constantes cambios directivos. José Gregorio Suárez asume la dirección, en medio de paros y desconfianza. ¿Logrará la estabilidad para los aprendices?

Por Silverio Herrera Caraballo El año 2024 ha sido turbulento para la Regional Sucre del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). La incertidumbre administrativa, con paros y ceses de actividades, ha sido la constante que ha marcado la vida de cientos de aprendices que llegaron con sueños y proyectos, pero se han encontrado con puertas cerradas, procesos truncados y una evidente falta de dirección estable. La semana pasada salió humo blanco, "Habemus Director", por emular la noticia más esperada. Ahora, con el nombramiento del ingeniero José Gregorio Suárez Contreras como director encargado, muchos se preguntan si este será finalmente el inicio del orden que tanto se ha anhelado o simplemente un nombre más en la lista de transitorios. Este nombramiento, que sucede a una rotación que ya cuenta con cuatro directores en menos de un año (Víctor Arbeláez Torrejano, Carlos Eduardo Ordosgoitia Arrieta, Carmen Cristina Gil Ortega y José Alexander Manjarrés Márquez), demuestra que la Dirección Nacional del Sena no ha podido garantizar estabilidad administrativa en una de las regionales más afectadas del país. Cada cambio ha traído consigo promesas de organización, pero ninguna solución de fondo, ¿será que tocará preguntarle al doctor Marcos Gómez Ordosgoitia sobre la fórmula secreta para su larga permanencia en el cargo? Aquí es donde cabe el adagio, "mejor malo conocido que bueno por conocer" o "nadie sabe lo que tiene, sino cuando lo pierde". Lo más preocupante de este panorama no es solo el desgaste institucional, sino los grandes perjudicados de esta cadena de despropósitos: los aprendices. Los jóvenes, muchos de ellos provenientes de sectores vulnerables, han visto cómo sus formaciones se ven interrumpidas y sus sueños postergados por razones que nada tienen que ver con su desempeño o compromiso. El año 2024 no solo ha sido un año perdido en términos de aprendizaje, sino también un golpe a su confianza en una institución que se supone es el motor de su progreso. Además, los ceses de actividades no han sido únicamente fruto de problemas administrativos. Las demandas de los sindicatos, los problemas logísticos y la falta de un liderazgo claro han contribuido al caos. Sin embargo, parece que el foco ha estado en resolver las pugnas internas, mientras los aprendices quedan como espectadores, esperando soluciones que nunca llegan. El ingeniero Suárez Contreras, quien también asumirá funciones como subdirector del Centro de la Innovación, la Tecnología y los Servicios, tiene un reto monumental. No solo deberá gestionar la administración y la parte misional de la Regional, sino también ganarse la confianza de los sindicatos, quienes han sido protagonistas en los conflictos del año. Los aprendices, la parte más humilde, débil y vulnerable de esta cadena, sin voz ni voto en estas disputas, solo pueden esperar que esta vez la dirección cumpla con su misión de servicio, es la triste realidad, lo anterior sin contar la intromisión de la familia política que se ha apropiado del Sena los últimos años y que ahora también parece tener los ojos puestos sobre el Icbf. Es fundamental que el Sena recuerde que su esencia son los aprendices, no las políticas, disputas administrativas o sindicales. Si bien la llegada de Suárez Contreras puede generar expectativa, no podemos dejar de recalcar que las soluciones de fondo son urgentes y deben priorizarse. Los jóvenes que acuden al Sena no deberían pagar los platos rotos de una institución que ha dejado de ser ejemplo de formación para convertirse en un escenario de incertidumbre, burocracia y politiquería. Este nuevo capítulo debe ser el último de una novela que ha tenido demasiados giros innecesarios. Los aprendices merecen más que promesas, y es hora de que el Sena, con su nuevo director encargado, lo demuestre con hechos. De manera sincera le deseo al Ingeniero Suárez, no suerte, la suerte es efímera, le deseo éxitos y muchas bendiciones, recuperemos la credibilidad en el Sena, que el 2025 sea el año de la verdadera transformación. Coletilla: como ya es normal en este país, los pañitos de agua tibia, los contentillos o los mientras tanto, esperamos que este nombramiento sea una realidad, no otra inocentada más en la administración del cambio.