
¡Gracias, Narrador!

El "Narrador del Caribe" rinde homenaje a Orlando Benítez Núñez, periodista fallecido. Su hijo, también periodista, agradece el recuerdo y comparte emotivas palabras sobre su padre y legado.
Por Orlando Benítez Qintero El maestro Álvaro Díaz Arrieta, "El Narrador del Caribe", periodista deportivo a quien admiro y sobre quien escribí mi primer reportaje para la clase de redacción en la Universidad, publicó en su página de Facebook: El Olvido "Hay dos palabras que tienen el mismo significado en todos los idiomas del mundo: 'olvido' y 'agradecido'. El olvido es la de mayor énfasis y uso en la desagradecida humanidad, con algunas excepciones, donde creo que puedo situarme yo. En mí no cabe eso de que 'así como te quiero, te olvido'. Así lo he hecho con mis buenos amigos, quienes están y quienes ya han pasado a mejor vida. Siempre que hacemos la escuadra en la calle 34 con carrera 9, llega a mi mente el recuerdo de uno de los periodistas más importantes que ha dado este departamento. Profesional a carta cabal, de quien tengo los mejores ejemplos de amistad, eficiencia, honestidad y pulcritud en su oficio de comunicador social. Me refiero a la figura, ya desaparecida, de Orlando Benítez Núñez, quien murió en una noche triste y oscura en esa esquina maldita y funesta que enlutó al periodismo del departamento y la costa. El periodista y amigo había salido de su trabajo como redactor en el diario El Meridiano, en horas de la noche, cuando unos vándalos, hijos de papi, como bólidos en una camioneta, metidos en contravía, se volaron la escuadra de la fatal 34 con 9, chocando el vehículo donde viajaba el comunicador y acabando con su vida en segundos. La trágica noticia nos conmovió y lloramos mucho. Era un ser, un valor, un intelecto del periodismo que no merecía ese final. Las viejas generaciones de gobernantes jamás le dieron el reconocimiento a Orlando en vida y menos en la muerte, porque para la humanidad insensible sí existe el olvido." Narrador del Caribe. Me he tomado el atrevimiento de republicar el texto de Álvaro Díaz Arrieta por dos razones. Primero, para disentir un punto de sus palabras hacia mi papá, y es que: no hay olvido, porque quienes lo amamos sabemos que lo más importante es que quienes lo quisieron no lo borren de su memoria, que lo recuerden, como usted lo hace. Segundo, ya lo dije en el titular: ¡gracias, narrador!, gracias por homenajear a quien ha sido la inspiración absoluta de mi vida, tanto personal como profesional. A él, cuya vida fue arrebatada prematuramente, dejando innumerables historias por contar y mucho por conocer. Su partida fue una injusticia, pero, sin buscarlo y a pesar del tiempo, continúan llegando a mí testimonios sobre sus cualidades humanas y profesionales. Es un regalo que me llena el corazón de una felicidad que supera el dolor, mientras intento seguir su senda en el periodismo y la comunicación, en ocasiones sin buscarlo. Además, don Álvaro, usted me ha hecho escribir por primera vez sobre este suceso. Aunque nos arrebataron la oportunidad de tenerlo físicamente, su presencia sigue viva en cada palabra, como si aún caminara con nosotros, dejando huellas imborrables en el sendero que él mismo trazó. Y en ciertas conciencias, su recuerdo quizás perdura de manera distinta y será imposible de ignorar. Orlando Benítez Núñez, desde ese 5 de septiembre de 1998, solo recuerdo tu sonrisa y el último beso en la sala de redacción. Lamento no poder contarte muchas cosas, como, por ejemplo, que elegí ser periodista —aunque creo que lo intuías—, y que no hayas disfrutado de los buenos momentos de la vida que vinieron después. Yo no te olvido.