
¡Diplomacia! ¡No le busquen siete pies al gato!

La diplomacia, clave en las relaciones Colombia-Venezuela, es crucial ante la guerra civil venezolana. La polarización y la frontera extensa exigen diálogo, no silencio.
Por Carlos Rodríguez Santos Las relaciones internacionales entre "Estados vecinos", en el que son más los elementos que la integran como comunidad, caso Colombia vs. Venezuela, no puede entenderse y resolverse, sino mediante la "diplomacia" que, desde los tiempos más antiguos, es el instrumento de socialización y participación en el desarrollo de las relaciones internacionales, tornándose en "ius cogens". Ahora bien, en Venezuela, indiscutiblemente, hay una guerra civil, si se tienen las imágenes y la migración de venezolanos. La palabra "Guerra" significa pelea, discordia, tumulto. Se refiere al conflicto armado entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación. Una guerra comienza cuando se abandona el "diálogo" y aparece la "violencia". La causa en Venezuela es la misma que la de todos los Estados latinoamericanos, incluyendo a Colombia: la "polarización política", originada por los benditos "partidos políticos", que han quedado en pleno siglo XXI reducidos en lo que han querido denominar: la derecha y la izquierda. Por tanto, Colombia como país vecino, no puede su gobierno polarizarse políticamente, pues, son más los factores que nos integran, que los que nos separan. Ante todo, históricamente, fuimos una misma nación y como vecinos, tenemos una frontera territorial continua de 2219 kilómetros que separa a los territorios de ambos países, con un total de 603 hitos que demarcan la línea divisoria y es la frontera más larga que ambas naciones poseen con alguna otra. Además, comercialmente, ambos países dependemos recíprocamente, por ejemplo, desde octubre de 2022 a enero de 2024, el país ha exportado a Venezuela un total de USD FOB 898,5 millones. El comercio total entre Colombia y Venezuela durante 2023 alcanzó USD FOB 804 millones con un crecimiento de 8,7 % frente al año inmediatamente anterior. Entonces, el silencio del "jefe de Estado colombiano" no es por polarización política, sino por "diplomacia", cuya actividad desde la antigüedad ha consistido siempre en embajadas de diálogos y acuerdo de pactos; lo que explica, por qué el gobierno se pronunció por medio de su canciller y que se diga que "Petro mantiene diálogo con México, Brasil y EE. UU. por elecciones en Venezuela". ¡No le busquen siete pies al gato! Se las dejo allí.