
¡A gobernar!

En Colombia, se rechazan las amenazas golpistas del presidente Petro. Críticas surgen ante su constante señalamiento de enemigos y la necesidad de enfocarse en la gobernabilidad y los problemas del país.
En Colombia nadie va a dar un golpe de Estado. Ya está bueno de las amenazas del presidente de la República al país. Es sorprendente como cada vez que se registra un hecho que afecta al Gobierno o su círculo más cercano, el primer mandatario publica una nueva amenaza contra su mandato democrático, que desde diferentes sectores se ha dicho que será respetado como lo establecen las leyes colombianas. El presidente Gustavo Petro ve enemigos en todas partes y no duda en calificarlos como golpistas, como lo ha pretendido hacer en los últimos días con las altas cortes. El país no necesita seguir hundiéndose en los frentes de batalla que se abren todos los días desde la Casa de Nariño y el jefe de Estado debe entender que los procesos, que hoy están en manos de las autoridades judiciales, se le brindarán todas las garantías para que con transparencia se tomen las decisiones, eso es lo que las leyes prevén para salvaguardar la democracia. El primer mandatario se debe dedicar a gobernar, a que regrese la seguridad a los territorios, a que la economía sea próspera, a bajar los indicadores de corrupción, pero seguir hablando de golpes de Estado es desviar la atención de los verdaderos problemas que hoy enfrentan los colombianos, que siguen esperando el tan anunciado cambio. Las cortes, la derecha y el Congreso, a todos han culpado de estar detrás de un golpe de estado.