
Zonas azules

Explora las "zonas azules", regiones con alta longevidad, en la nueva miniserie de Netflix. Hábitos como actividad física natural, dieta consciente y fuertes lazos sociales son clave.
Por Bibiana Guerra de los R. Recientemente me vi una miniserie de Netflix muy linda llamada "Vivir 100 años; secretos de las zonas azules". El narrador, un explorador americano de National Geographic llamado Dan Buettner, recorre cinco ciudades alrededor del mundo donde se encuentran las personas más longevas o que siguen siendo muy activas a pesar de sus 80 o 90 años, sin mucho esfuerzo. Aunque cada una de estas regiones tiene, obviamente, sus particularidades, hay más de un factor común digno de replicar entre hábitos, estilos de vida y alimentación. El investigador inicia su recorrido en Loma Linda, California, una ciudad donde la mayoría practica la religión Adventista y en la cual la buena nutrición, la salud, los voluntariados y el deporte son clave para estar vital y en comunión con sus rituales. Continúa en Okinawa, Japón. Aquí, unos de los secretos son la alimentación consciente y natural y la actividad física diaria de agricultura urbana. Además, cuando sienten el estómago lleno en un 80% dejan de comer. En Ikaria, Grecia, la dieta mediterránea es una gran aliada junto al entorno isleño de mucha naturaleza y tranquilidad. Por su parte, en Sardinia, Italia, la topografía ayuda a que las personas estén activas todo el día y una copa de vino producida localmente y compartida con amigos es clave para su estilo de vida. Finalmente, en Nicoya, Costa Rica, los más mayores atribuyen su longevidad a la actividad física y a las interacciones sociales. Al analizar en detalle cada una de estas regiones y las posibles causas de longevidad de sus habitantes, el cronista llega a la conclusión de que las siguientes cuatro cosas son cruciales: todos se mueven de forma natural, sin necesidad de máquinas o de ir a un gimnasio; todos tienen un plan de vida o propósitos o una religión que practicar; todos comen de manera saludable, natural y consciente; todos cuidan de sus familiares y priorizan el contacto y/o las relaciones sociales. Pensando en una escala mayor de estas zonas azules, Buettner viaja a Singapur donde afirman que "al no contar con recursos naturales, sus habitantes son sus recursos y por eso cuidan de ellas tanto". Esto es un gran mensaje y explica el porqué de tantas particularidades de esta ciudad-estado que antepone a las personas sobre los carros. Por un lado, priorizan el espacio público, verde, diverso e incluyente. Para ello, desincentivan el uso del carro haciéndolo extremadamente costoso y patrocinan eventos recreativos en los parques. Por otro lado, el gobierno subsidia los alimentos sanos que normalmente son los más costosos. De esta forma, la opción saludable es la opción más fácil, la inevitable. Finalmente, subsidian también proyectos de vivienda integrales con espacios verdes, comerciales y sanitarios que brindan beneficios a su población. Aparte de los factores ya mencionados y recalcados en cada una de estas regiones, es clave avanzar en la planificación de los territorios de manera que comprendamos que al cambiar los entornos cambian también nuestros estilos de vida. Así, tener ciudades sostenibles, verdes y saludables ayuda a enviar señales e incentivar a las personas a caminar o comer de manera más saludable.