
¿Y si siguen el ejemplo?

El uso de fondos públicos para apoyar las marchas de Petro genera debate. Se cuestiona la ética y el impacto en la democracia, instando a los organismos de control a actuar.
Por Ismael Guerra de la Ossa Nadie puede estar de acuerdo, excepto los fundamentalistas del petrismo, que los dineros públicos, es decir, del pueblo, se tomen para promover y organizar marchas y manifestaciones de apoyo al presidente Petro, como si no contara con cantidades de medios de comunicación y de toda clase, siempre a su disposición, para buscar el respaldo de la ciudadanía. Otra cosa es que lo que se haya hecho, precisamente por ser contrario a los intereses populares, no le hayan reportado a la imagen del primer mandatario los réditos de favorabilidad que este desea y por eso tiene que recurrir a estratagemas supremamente onerosas para el fisco nacional. Es que, como ya se dijo, los dineros del erario son del pueblo, que hemos aportado todos los contribuyentes, y por ello al gobernante no le es permitido utilizarlos como le dé la gana y menos aún para satisfacer egos caudillistas. Pero esta actitud del presidente Petro no solo tiene inconveniencias con ribetes económicos y presupuestales sino también de otra índole. Sabido es que nuestro régimen presidencialista tiene la propiedad de ser ejemplo para los demás gobernantes del país, llámense gobernadores o alcaldes. Es decir, muchos de ellos, a pesar de su autonomía, fruto de la elección popular, suelen imitar al mandatario nacional en lo bueno y en lo malo. ¿Qué tal entonces que a algunos alcaldes y gobernadores con escasa popularidad se les ocurra, a imagen y semejanza del presidente Petro, promover movilizaciones y manifestaciones a su favor para lo cual les meten sus manos a los presupuestos? ¿Qué se les podría censurar si el ejemplo lo toman de arriba, de su superior jerárquico? Y más hay bemoles: si los presupuestos de los entes territoriales son públicos, o sea de todos, ¿no podrían también los opositores a los mandatarios pedir que se les costeen con dineros del erario sus marchas y actividades contrarias a los gobiernos? ¿No se supone que en una democracia debe primar la igualdad de oportunidades y derechos para todos los actores de la política? Se las dejo ahí. Por lo pronto nos parece que los organismos de control deberían actuar con contundencia, celeridad y eficacia en el caso de la financiación con recursos públicos de las marchas y movilizaciones en favor del presidente Petro promovidas por él mismo, pues podría ocurrir un desquiciamiento institucional de dimensiones insospechadas.