¿Y si la máquina eligiera?
Vivimos en la era de la información, pero ¿a qué costo? Navegadores, IA y redes sociales moldean nuestra realidad. La ignorancia y la dependencia digital nos someten a un negocio con consecuencias.
Por Oswaldo Velez Langs* Hemos llegado a ciertos escenarios, cotidianos, en donde aceptamos sin mayor discordancia los resultados que nos proporcionan, por ejemplo, los navegadores de nuestros teléfonos móviles y si vamos a escenarios más recientes nos fiamos de las respuestas, a preguntas concretas, que nos dan las IAGens (Inteligencias Artificiales Generativas), nunca nos preguntamos sobre lo que está detrás de estos "servicios gratuitos" en línea, porque ya, desde hace mucho, se ha sentenciado: "Si no pagas por el producto, entonces tú eres el producto". Lastimosamente, sufrimos de una ignorancia supina, en donde suponemos que estos servicios, y las mismas redes sociales, son una herramienta por el hecho de que ayudan, pero la realidad es que se han convertido en un elemento de sometimiento, y de cierta alienación, porque tienen como función seducir para lograr que se permanezca más tiempo en ellas, de moldear el tipo de información que se percibe y lograr así una entrega con consecuencias impredecibles, a excepción de que las cuentas de los dueños, e inversionistas, de dichas tecnologías se verán cada vez más y más abultadas, porque apreciado lector las empresas tecnológicas no son altruistas, son eso una empresa, un negocio, no construyen sus productos y servicios para salvar el mundo, lo hacen para hacer dinero para sus inversionistas, su manera de operar es que ellas no parten del problema para hallar la solución tecnológica, parten del producto tecnológico y le encuentran un problema. Por lo anterior y por la "colonización del contenido digital", por la deificación que se está haciendo de las IAGens, por la manera subrepticia en que mucho contenido, muy dudoso, generado por estas tecnologías se está metiendo, más y más, en la medicina, el derecho, la investigación, la educación, por las prácticas esclavistas contemporáneas que están detrás del entrenamiento, la anotación y moderación del contenido generado por estas IAGens, del impacto ambiental oculto, debemos tener la capacidad de poner límites, de saber hasta dónde seremos capaces de entregar nuestras competencias inherentes como personas, como humanos y aquí vuelvo al asunto de que educar, formar, hacer que la gente del común, y no tan común, entienda lo que va en estas tecnologías es crucial, porque recordemos que: "contra la ignorancia los propios dioses luchan en vano". Volviendo, muy resumidamente, sobre un relato de 1955, del gran Isaac Asimov, titulado "Sufragio Universal": En un escenario futurista, el sistema electoral consistía en que Multivac (una máquina) elegía a un ciudadano, lo suficientemente "representativo", para realizarle una entrevista, a partir de las respuestas que daba el ciudadano en esa entrevista, en la cual la máquina trataba de determinar "el factor humano" la máquina finalmente era quien daba el resultado, por ejemplo, de una elección presidencial, o sea quien gobernaría un país, ¿si una máquina pudiese, deberíamos darle ese poder?, pues de creer ciegamente en el "Dr. Google", a ello no estaremos lejos, por como pinta el asunto. *Ing. de Sistemas y Telemática – Unicor