
Y no pasa nada

Las acusaciones de fraude electoral y un "pacto de la picota" sacuden a Colombia. Testimonios sugieren una elección presidencial ilegítima, pero la justicia no actúa.
Por Bibiana Cabarcas Con todo lo que se ha dicho, mostrado, comprobado por parte de los medios de comunicación; testigos y sus testimonios sobre la elección del presidente Petro; en otros países ya lo hubieran destituido, pero en el nuestro no pasa nada y nuestra justicia se muestra incapaz de responder ante la gravedad de los hechos. ¿Gobierno ilegítimo? Tal parece que sí, pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? El fiscal Barbosa, ya con el sol a las espaldas y con una amenaza de muerte para él y su familia, parece que hubiera quitado el pie del acelerador de sus investigaciones, y en la comisión de acusaciones de la cámara de representantes tampoco pasa nada, es como si nos tuviéramos que resignar a ver cómo cualquiera y de cualquier manera se hace elegir presidente de Colombia y olímpicamente se atornilla en el poder sin que responda por sus actuaciones. Es evidente que el pacto de la picota sí existió y dicho por la boca de su principal protagonista, el hermano del presidente Juan Fernando Petro, que, con pelos y señales, ha contado en una entrevista absolutamente todo lo que hicieron para llegar a la presidencia. Afirma Juan Fernando Petro, que desde las cárceles se aseguraron de ponerle más de un millón y medio de votos a su hermano, en zonas en que no tenía ninguna votación, configurándose un constreñimiento al elector debido a los actores que favorecieron esta masiva votación, jefes guerrilleros y paramilitares, que, bajo la promesa de no extradición y excarcelación, aceptaron el pacto. Es así como señala que zonas como el Urabá y el Magdalena medio, que siempre habían sido esquivos al ahora presidente, pusieron una gran votación a su favor. Entregaron plata, bienes y su influencia en las zonas en donde son jefes y manejan a su personal, a cambio de ser favorecidos ante la justicia y de un cupo en la paz total; ellos cumplieron, ahora le toca al presidente cumplirles. Estas verdades, que ya se intuían, no las está diciendo la oposición, que en nuestro país resultó ser tibia, las están mostrando las mismas entrañas de pacto y los familiares cercanos del presidente; su hermano, su hijo y su nuera. A esta información, ya muy grave, se le debe añadir lo de la violación a los topes de la campaña, de los dineros que entraron y que no pueden justificar o que no relacionaron en la misma, además de los de dudosa procedencia. ¿Gobierno ilegítimo? Tal parece que sí, pero, ¿quién le pone el cascabel al gato?