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Opinión

Y el tirano ahí

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
13 de septiembre de 2024

Maduro consolida su poder en Venezuela, desafiando la voluntad popular. Edmundo González se exilia, mientras María Corina Machado persiste en la lucha por la libertad. ¿Aislamiento y resignación?

Por Arianna Córdoba Díaz Esta semana, lo que los escépticos vaticinaban dolorosamente parece cristalizarse: el dictador Maduro, con su inmensa y peculiar humanidad, se atornilló una vez más al poder en Venezuela. Ahí lo vemos en televisión o redes: triunfal, radiante, gordo, con los ojos brillantes y el cabello lustroso, como si ni él mismo se creyera que, junto a su cuadrilla, prácticamente "le echaron tierra en los ojos" a más de media humanidad, y desconociendo que había perdido las elecciones, se perpetúa en el cargo. Triste fue ver hace pocos días a Edmundo González, el presidente legítimamente electo, partir hacia España, donde se asila a la espera de ver qué pasa. Más triste aún es ver que la verdadera heroína de esta historia, María Corina Machado, quien encarna las esperanzas no solo de los venezolanos, sino de ciudadanos de cualquier rincón del mundo, sigue luchando como la más valiente guerrera por la libertad de los venezolanos, y que nada cambie. También es cierto que, poco a poco, tal como quizás el dictador y sus adeptos lo esperaban, la indignación mundial por el descaro con el que Maduro se apropió del triunfo ajeno en las elecciones del 28 de julio ha ido cediendo, para transformarse en una especie de malsana resignación. Gran jugada la suya, que le ha salido, hasta el momento, tal como lo planeaba. La comunidad internacional, aunque lo intentó, poco ha podido hacer para que se respete y acate la decisión del pueblo venezolano de liberarse del tirano y recobrar la libertad. Cada vez más utópicas suenan las teorías de que las superpotencias, como Estados Unidos, iban a obligar en intensa batalla a Maduro a salir de Miraflores, o que Elon Musk rescataría a Venezuela con un ejército de drones. Eso es pura ficción nacida de la ilusión a la que se aferra un pueblo que no resiste más. Los reclamos, cartas y pronunciamientos parece que de nada han servido, y creo que la humanidad está presenciando, tal como lo expresó el expresidente Álvaro Uribe Vélez, que si la comunidad internacional no actúa eficientemente, Venezuela se convierte en una nueva Corea del Norte, aislándose del resto del mundo bajo un sistema comunista extremo. ¡Ojalá me equivoque!