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Opinión

Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
12 de septiembre de 2025

"No me entregaron los medicamentos, me dijeron que me los iban a mandar a la casa" o "Me tocó comprarlos porque no me los dieron" son frases comunes en las conversaciones de los colombianos, ya sea en un supermercado, una peluquería o una oficina.

"No me entregaron los medicamentos, me dijeron que me los iban a mandar a la casa" o "Me tocó comprarlos porque no me los dieron" son frases comunes en las conversaciones de los colombianos, ya sea en un supermercado, una peluquería o una oficina. La crisis de salud en Colombia dejó de ser un titular lejano: hoy nos afecta a todos, sin importar si pertenecemos al régimen contributivo o subsidiado. La entrega irregular y retrasada de medicamentos es quizá el síntoma más leve de un "golpe blando" que está debilitando la sanidad de nuestro pueblo. Apenas la punta del iceberg de una catástrofe anunciada tras decisiones erradas del Gobierno Nacional. Claro, en gobiernos anteriores hubo fallas, pero no con la magnitud actual. Según reportes de prensa: • Entre enero y junio de 2025, las quejas por acceso a servicios aumentaron 36 % frente al mismo período de 2024, según Caracol Radio. • Entre 2022 y 2025, las PQRS crecieron 101 % y las tutelas, en promedio, 34 %, con picos de hasta 135 % (Portafolio / Infobae). • En varios departamentos han cerrado urgencias y hasta hospitales completos. • La escasez de medicamentos se volvió la norma: antibióticos, insulina, tratamientos contra el cáncer e incluso fármacos para controlar la presión. Creo que todos tenemos un conocido al que le ha tocado comprar los medicamentos -buscando el dinero como sea- que el sistema debería entregar. Ante este panorama, quienes pueden pagan medicina prepagada (cuyo número de usuarios creció 37 % desde 2022); los demás recurren a curanderos, teguas o remedios caseros. En Córdoba, esta semana los hospitales públicos de Montería, Cereté y Sahagún anunciaron que suspenderían la atención a unos 500 mil afiliados de la Nueva EPS por falta de pago. Aunque la medida fue reversada, la crisis sigue ahí, creciendo y agravándose. Con hospitales cerrados, medicamentos escasos y miles de tutelas como único recurso, la salud en Colombia ya no es un derecho garantizado, sino una ruleta de la suerte. Y ahora, ¿quién podrá defendernos?