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Opinión

Willy Colón: se apaga un trombón, pero no se apaga la gloria

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
27 de febrero de 2026

17 de febrero de 1978; al coliseo Roberto Clemente de San Juan de Puerto Rico no le cabía una persona más. Una icónica dupla de los más grandes hijos musicales de esa nación se presentaba esa noche: Willy Colón y Héctor Lavoe. Como si fuera poco, estaban Yomo Toro, Rubén Blades, Cheo Feliciano, Celia Cruz y Willie Rosario, entre otros, del sello de la Fania grandiosa en una noche de ensueño llamada "Súper Salsa 78". Era este un momento cumbre de la salsa que consolidaría en adelante esa dupla maravillosa de una voz que dejaba atrás una etapa en solitario y un músico genial: Héctor Lavoe y Willy Colón.

Willie Colón nació en el sur del Bronx en Nueva York en medio de inmigrantes latinos, pero su madre puertorriqueña le enseñó desde pequeño el amor por su tierra; él se sentía más puertorriqueño que norteamericano. Por eso esa noche cantaron él y H. Lavoe esa emblemática canción que enloqueció al público: "Canto a Borinquén": "Borinquén te quiero porque en ti nací / Y en ti fue que vi el resplandor primero", pero el espectáculo estaba todavía para algo más grande y entonces esa noche Héctor Lavoe canta "Gitana", esa idílica canción de Willy Colón que utiliza unas referencias poéticas de Federico García Lorca en su "Romancero gitano", en la cual el poeta español en una obra cumbre "fusiona la lírica popular con la vanguardia, utilizando la cultura gitana y andaluza como un mito simbólico". Yo había asistido con una ponencia al XIV Congreso Mundial de Derecho de Familia en la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Pero lo que me desvelaba no era esto, sino la música puertorriqueña y su exquisita historia. Por eso ese 16 de octubre de 2006 decidí irme en la tarde a visitar el Roberto Clemente, para, por lo menos, si no estuve en ese emblemático concierto, conocer el lugar donde se presentó. Un guía me dijo cuando me le presenté: "Colombiano, si hubieras estado aquí esa noche en ese concierto, jamás te hubieras ido de Puerto Rico" porque ellos consideraban que Willie Colón y Héctor Lavoe habían marcado un antes y un después en la historia musical de la salsa mundial. Ningún homenaje es mucho para este músico inmortal cuyo trombón virtuoso se ha apagado, pero su obra musical está aquí presente; lo estará siempre, como las flautas apolíneas de los dioses Dionisio y Atenea.