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Opinión

Vuelve y juega

Redacción M.C.
Redacción M.C.
Columnista
28 de abril de 2024

La Mojana, en alerta máxima, enfrenta la desidia gubernamental. Incumplimientos y obras inconclusas amenazan 67 mil hectáreas cultivadas y la movilidad regional.

La Mojana en los últimos diez años le ha quedado grande al Gobierno Nacional. Otra vez la Mojana está en máxima alerta. Que el incumplimiento en los pagos al contratista, que el invierno ya hace de las suyas, que las obras no fueron la solución, todas esas incertidumbres han provocado que una vez más en esa región que impacta a los departamentos de Sucre, Córdoba, Antioquia y Bolívar, se llene de desesperanza. Y eso que el invierno apenas comienza. Ya desde las comunidades que residen en esa productiva zona se advierte un nuevo paro, que afectaría la movilidad de parte del Caribe con el interior del país. Pero tal vez la mayor preocupación de los habitantes de la Mojana radica en el riesgo que corren cerca de 67 mil hectáreas recién cultivadas y que con las primeras lluvias del año podrían perderse, dejando prácticamente en la ruina a los campesinos y pequeños productores mojaneros. El rifirrafe entre la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y de Desastres (Ungrd) y el contratista, porque mientras uno dice que se pagó y el otro sostiene que le adeudan, lo único que provoca son más retrasos en la obra del jarillón que se quedó corto ante los embates del río Cauca. El tiempo es el peor enemigo para todos en la Mojana y si continúan los señalamientos lo único que habrá será desolación en una de las regiones consideradas de las más productivas del país.