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Opinión

Volvemos al Mundial

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
11 de septiembre de 2025

Colombia vuelve a estar en un Mundial de Fútbol ocho años después. La ausencia en Catar 2022 aún duele. Y es que teníamos equipo para estar en esa cita mundialista.

Colombia vuelve a estar en un Mundial de Fútbol ocho años después. La ausencia en Catar 2022 aún duele. Y es que teníamos equipo para estar en esa cita mundialista. Volvemos siendo subcampeones de América y terceros clasificados en la eliminatoria. Pero este equipo, que estuvo invicto muchas fechas, que maravilló al mundo con su juego bonito y que desafió a la campeona del mundo, Argentina, en la última Copa América, también sabe lo que es pasarlo mal. Y es que por un momento la selección pareció perder el norte, se perdió el invicto, se perdieron puntos importantes y daba la impresión que la magia se estaba apagando. Fueron difíciles meses para los amantes del fútbol. Solo nos alentaba el nuevo formato en el que había más cupos y en el que parecía imposible que no pudiéramos clasificarnos. Gracias al Dios del fútbol volvimos a encontrar el rumbo. Y de esta última fecha, en la que nos clasificamos y escalamos al tercer lugar de la tabla de posiciones, parece que salimos reforzados anímica y futbolísticamente. Todos sabemos que en Colombia el fútbol es más que el deporte rey, es una pasión conjunta, casi una religión. Ver jugar a la selección Colombia es un ritual, verla ganar es una inmensa alegría nacional. Que esté devuelta en un Mundial, es sin duda una gran noticia para un pueblo que por momentos parece que lo único que lo une son once jugadores vistiendo la casaca de la selección. Somos uno de los países más heterogéneos del mundo. Aquí cada región bien podría ser considerada una nación, pues dista mucho de las otras en climatología, relieve, densidad demográfica, desarrollo, economía, música, arte, danza, cultura popular e idiosincrasia, entre muchas otras cosas más. Y como si fuera poco, somos un país fragmentado por la política. Una nación polarizada, en la que los caudillismos han alcanzado un papel desproporcionado, llegando a dividirnos en dos bloques extremos, que se pelean por todo y que a ratos parecen irreconciliables. Y entonces allí, es donde aparece el fútbol, más específicamente la selección colombiana, para hacer su magia. Esa pasión que nos une nos convierte en lo que siempre deberíamos ser: un único país. Ojalá no necesitáramos de este bálsamo que es el fútbol para sentirnos un solo país, ojalá entendiéramos que nada es más fuerte que todos juntos empujando para el mismo lado. Mientras tanto, celebremos que volvemos al Mundial.