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Opinión

Vivir en conversión… forma de aliviar la enfermedad (2)

Óscar Pérez Palomino
Óscar Pérez Palomino
Columnista
22 de agosto de 2024

Los escolapios proponen la "conversión" como cura a la enfermedad, evitando mecanismos de defensa como la culpa o compensaciones. Renunciar a esto, y buscar la integridad, lleva a la transformación.

Por Óscar Alejandro Pérez Palomino La forma de aliviar, no los síntomas, sino la enfermedad… es viviendo en conversión, afirman los escolapios, lo cual se realiza negándonos a utilizar los mecanismos de defensa de la inconsciencia, la justificación teórica, darle gusto al mal, la culpabilización psicológica y la búsqueda de compensaciones como estrategias para aliviar los síntomas de la enfermedad. En la pasada entrega desarrollamos los mecanismos de defensa de la inconsciencia y la justificación teórica, y en esta analizaremos los tres restantes. No darle gusto a nuestras faltas y males sino aprendiendo a sufrir nuestro mal... es vivir en conversión. No culpabilizándonos, no exagerándolo todo, pues de esta manera no nos sentimos enfermizamente angustiados por nuestro error, sino que sentimos un pesar tranquilo, alegre. Cuando hay angustia, hay problema psicológico, no conversión. La conversión es paz, es confianza, es alegría. Renunciando a las compensaciones... tal vez tengo debilidades, fallas, errores... pero como es difícil enfrentarlas, en lugar de superarlas busco compensaciones en la droga, el alcohol para olvidar y huir, en horas y horas de TV, en acumular posesiones, en la entrega a la búsqueda de dinero, a la búsqueda de placer, y la felicidad aparente. Renunciar a este mecanismo consiste en concentrar mis esfuerzos en ser íntegro… ajustar mis comportamientos a principios eternos, en cultivar una rica vida privada leyendo, reflexionando, a través del discernimiento, y prestando un servicio. Aquí es importante aclarar que los bienes placenteros mencionados de la tv, las posesiones, la entrega a la búsqueda de dinero y placer… son un goce y deleite sobreviniente, si el sujeto no los usa para huir y eludir sus debilidades, fallas y errores. Pero si se buscan como una compensación para eludir la tarea de superar las debilidades, fallas, errores, males y pecados… se convierten en una nueva y sofisticada enfermedad, entendida la compensación como el mecanismo de defensa utilizado para "encubrir las debilidades, frustraciones, insuficiencias o incompetencias en una área de la vida enfocándose o destacándose en otra", para mantener el equilibrio emocional. Aquí termina la etapa incipiente de este proceso de conversión… porque el proceso profundo de conversión, que implica la superación del pecado o de los principios quebrantados consiste "en darle espacios a Dios, para hacernos disponibles, para permitirle actuar en nosotros, para dejarnos trabajar por Él. Este dejar actuar de Dios, este darle espacios en nuestro ser y este sentir que a medida que se lo permitimos, Él nos va transformando", afirman los sacerdotes escolapios. La conversión es un largo proceso, y su fruto es un hombre que vive Jesúsmente.