
Vivir, amar, soñar

El título de la presente columna es el de uno de los libros de Jaime Jaramillo, conocido como papa Jaime, del cual quiero compartirles la invitación que nos hace a amar y a disfrutar plenamente cada instante que nos da la vida.
El autor inicia con la importancia de vivir y gozar el presente; no debemos desperdiciar el tiempo preocupándonos por el pasado que no volverá y menos por un futuro irreal, que es una ilusión y está fuera de nuestro control. Lo único cierto, es que podemos cambiar la forma de ver y manejar las cosas que suceden en nuestro presente. Vivir, es sentirse pleno y valorar a tiempo las cosas pequeñas y simples que Dios y la vida nos dan, ya que mañana puede ser demasiado tarde para ver y comprender que esas pequeñas cosas eran las más grandes, y quizás ya las hayamos perdido. Para vivir una vida llena de plenitud y significado, debes aprender a dar, compartir, servir y agradecer amorosamente; cuando en tu vida valoras, aprecias y experimentas gratitud, un mundo de infinitas posibilidades se abre mágicamente en ti, porque eso que agradeces será lo que atraerás a tu vida. Así mismo, nos hace un llamado a identificar cuáles son nuestros sueños, ya que ellos serán las semillas que le darán vitalidad, alegría, esperanza y sentido a nuestras vidas. Cree en tus sueños, sigue adelante pase lo que pase, y ama; porque cuando amas lo que haces y disfrutas haciéndolo, todos tus sueños se hacen realidad. Lo más importante en un sueño no es lograrlo, es disfrutar intensamente cada paso que das en su realización, porque la felicidad no está al final, sino en el camino. Por eso, mientras encuentras lo que estás buscando, agradece, aprecia y sé feliz con lo que tienes. Si eres padre o maestro, jamás seas un estrangulador de sueños; no le cortes las alas a quienes educas. Si eres hijo o discípulo, no permitas que tus anhelados sueños sean frustrados por personas egoístas que buscan su interés particular. Para finalizar, Jaramillo nos invita a preocuparnos menos por lo que tenemos que hacer y poseer, y pensar más en lo que queremos ser, porque cuando nuestro ser está en armonía, solo el amor y la bondad brotan de él y todo lo que hagamos será maravilloso; y reitera que la misión que los seres humanos hemos venido a cumplir en la vida es ser felices a través del amor, el perdón y el servicio desinteresado, pues la verdadera felicidad consiste en encontrar el amor en cada cosa que haces. Destacamos: Nos han hecho creer que el ciclo natural de la vida es primero tener, luego hacer y finalmente ser, cuando en realidad primero debemos ser, luego hacer y por último tener. Recuerda, para vivir una vida llena de plenitud y significado, debes aprender a dar, compartir y servir amorosamente.