Viviendas en crisis
El sueño de la casa propia en Colombia se desvanece. Tasas de interés altas, inflación y recortes a subsidios dificultan la compra, con miles de familias renunciando.
Por Rafael Negrete Quintero Cuando una persona de bajos recursos logra obtener dinero extra, ya sea a través de su arduo esfuerzo o por golpe de suerte, lo primero que suele decir es que desea comprar una casa. La idea de tener una vivienda propia es un anhelo arraigado en el imaginario colectivo colombiano. Sin embargo, en la situación actual del país, cada día se hace más difícil alcanzar el sueño de la casa propia. El panorama económico actual no es alentador. Las dudas que se vislumbraban desde hace un año persisten y, en algunos casos, se agravan. Las tasas de interés elevadas, la pérdida de poder adquisitivo, la inflación, el aumento del salario mínimo y los ajustes en los subsidios estatales han obligado a muchas familias que comenzaron a pagar sus viviendas hace algunos años a abandonar sus planes iniciales. En el año 2023, 32.556 hogares renunciaron a su objetivo, lo que representa un aumento del 97% en comparación con los 16.527 casos registrados en 2022. Las previsiones para este 2024 sugieren que cerca de 20.000 hogares podrían abandonar la idea de comprar una vivienda. El sector más afectado en esta coyuntura ha sido el de Vivienda de Interés Social, ya que no solo engloba a los hogares de menores ingresos, sino que también representa el 70% de las ventas en el país. Guillermo Herrera, presidente de Camacol, manifestó que el problema fundamental radica en la falta de subsidios. De acuerdo con una evaluación realizada por Coordenada Urbana, el 31% de las renuncias en el ámbito de Vivienda de Interés Social (VIS) se atribuye a las modificaciones implementadas por el Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio en el programa Mi Casa Ya, mientras que factores relacionados con el crédito representan el 25% de las causas de estas renuncias. Frente a este panorama sombrío a nivel nacional, surge la pregunta: ¿Qué están planeando las autoridades a nivel local? ¿Existe algún tipo de complemento a la insuficiente oferta del gobierno nacional? ¿Los planes de desarrollo en construcción contemplan partidas presupuestarias para abordar este problema? Escuché al Alcalde de Montería mencionar que se asignarían recursos para la mejora de las vías terciarias y las instituciones educativas. Sería valioso, señor Alcalde, considerar también, destinar una parte de esos recursos a la adquisición de viviendas de interés social. Entendemos que los recursos son limitados, pero no debemos pasar por alto los beneficios contracíclicos que conlleva la construcción de viviendas. Este esfuerzo podría impulsar la economía y ayudar a resolver problemas que no parecen tener una solución inmediata a nivel nacional.