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Opinión

Viva Radio Mango

Orlando Benítez Quintero*
Orlando Benítez Quintero*
Columnista
29 de septiembre de 2024

El Gobierno colombiano destinará un 33% de la pauta oficial a medios alternativos, comunitarios y digitales. La medida busca fortalecer la democracia, pero exige filtros para evitar manipulación y asegurar la veracidad informativa.

Por Orlando Benítez Quintero Recuerdo a Radio Mango, un intento radial en el municipio de Los Córdobas del que alguna vez escribí. Era una emisora peculiar: unas bocinas instaladas en lo alto de un frondoso palo de mango de una casa en el centro de la población transmitían información local bajo demanda (avisos parroquiales). Aunque rudimentaria, esa iniciativa funcionaba gracias a la pasión y el esfuerzo de su creador, Jaime Paternina —también entrenador de boxeo—, quien con dedicación la mantenía sonando en lo más alto. Hoy, en el Caribe y en otras regiones, aún existen muchos 'Radio Mangos': portales digitales, emisoras comunitarias y pequeños periódicos que enfrentan dificultades similares para sobrevivir, esforzándose por mantener la calidad del periodismo local. En este contexto, el reciente anuncio del Gobierno Nacional de destinar el 33 % de la pauta oficial a medios alternativos, comunitarios y digitales tiene el potencial de convertirse en un salvavidas para estos proyectos, siempre y cuando mantenga su loable espíritu y no se convierta en un instrumento de manipulación o censura. La política busca incluir a los medios pequeños que no suelen acceder a los recursos públicos y podría fortalecer la democracia al dar espacio a más voces de los territorios. En muchas zonas donde los grandes medios no llegan, estos medios locales son esenciales, ya que ofrecen información cercana y relevante para sus comunidades. Sin embargo, esta oportunidad también plantea riesgos. Si no se implementan los filtros necesarios, medios que no cumplan con los estándares éticos y periodísticos podrían sacar provecho. El Presidente de la República ha señalado que el objetivo de esta medida es democratizar la información y fortalecer a los medios pequeños, que son parte esencial del tejido social del país. Es una meta ambiciosa, pero para que sea exitosa, es clave gestionar adecuadamente el proceso para asegurar que los beneficios lleguen a quienes realmente informan con veracidad y compromiso. Es imperativo evitar que los "medios bodegueros" —plataformas que distorsionan la información para servir a intereses particulares— se beneficien indebidamente, afectando a los medios comprometidos con la verdad. El desafío principal debería ser asegurar que los fondos se distribuyan de manera equitativa y responsable. Los medios comunitarios y alternativos deben ser pilares de información confiable, no herramientas de desinformación o manipulación. En este sentido, las agremiaciones periodísticas, tanto a nivel local como nacional, juegan un papel crucial: deben vigilar el proceso, denunciar irregularidades y garantizar que los recursos lleguen a quienes verdaderamente los merecen. Otro factor de riesgo es que la entrega de pauta se convierta en un mecanismo de censura, de blindaje o de ataque coyuntural a los grandes medios en un país con libertad de expresión. Por ello, procesos como este deben garantizar independencia editorial, monitoreo, equilibrio y criterio ético. Al final, es ideal que los "Radio Mango" de hoy —con su humilde pero valiente vocación de servicio— encuentren en esta iniciativa el apoyo que necesitan para seguir informando, sin desmedro de todas las formas de buen periodismo. Al igual que aquellos que transmitían desde lo más alto de un palo de mango, estos medios continúan luchando por dar voz a sus comunidades y deben sobrevivir.