
Viaje a Marte

El ambicioso plan de colonizar Marte en 2050, impulsado por Elon Musk, genera debate. ¿Prioriza la exploración espacial sobre el bienestar global, ante la desigualdad y crisis climática?
Por Fernando Negrete Montes Con tanto problema existente en el mundo en estos momentos, pensar en llegar a Marte con naves tripuladas en cinco años y luego en 15 construir infraestructura para en 2050 tener las condiciones para vivir en el planeta rojo, puede considerarse descabellado, una acción impropia que se olvida del bien común para intensificar la desigualdad entre los seres humanos en esta época turbulenta que demandaría más atención al bienestar que a obras quijotescas. Resulta que la historia es desigual y no lineal porque si una cosa caracteriza a la población mundial, incluidos todos los seres, son las grandes diferencias entre unos y otros y que, ante la amenaza de desaparición de las especies, los que se consideran pioneros y preclaros de este riesgo claman por acciones concretas que frenen su extinción y como muestra de ello, las cumbres tipo COP16 recién realizada en Cali, buscan un nuevo enfoque del desarrollo que respete la diversidad. En este sentido, es plausible y razonable que el espíritu emprendedor que hace la diferencia entre los pueblos y las personas, tenga la libertad para pensar, diseñar y crear los medios para llevar a cabo los proyectos que se generen de los estudios e investigaciones realizados por los ciudadanos y sus empresas en la búsqueda de las causas y origen de las cosas y su funcionalidad, para beneficio de la sociedad que espera que los más "letrados" o estudiosos, inventen los equipos y encuentren la solución a los problemas. La iniciativa de llegar a Marte en 2030 es de Elon Musk, considerado el hombre más rico hoy, fabricante de los autos eléctricos Tesla, de los cohetes SpaceX que sacan las naves al espacio y regresan "sanas y salvas" y propietario de la red X, quien tiene ahora el camino libre porque, así como en 1960 el presidente Kennedy propuso la llegada del hombre a la luna en esa década, hoy con el apoyo de Musk a Trump para su llegada a la presidencia de Estados Unidos, este proyecto debe caminar. El asunto aquí es entender que las políticas y medidas para sacar a la gente de la pobreza, no puede ser mediante mercaditos y subsidios que reproducen las condiciones de pobreza, ni tampoco ponerla a producir solo bienes de subsistencia bajo una supuesta protección del medio, entre otras porque los recursos que se necesitan para salvar al planeta del cambio climático están valorados en 700 mil millones de dólares que no van a salir de los mercaditos ni de los regaños. Así como el universo en su expansión creó las condiciones que hicieron posible la vida, de igual manera el hombre debe buscar la forma de conocer "como lo hizo" para replicarlo y continuar con este viaje sideral que significa levantar un poco los pies de la tierra para mirar más allá.