
Vergüenza internacional

La ausencia de Petro en la Cumbre del Gran Caribe genera dudas sobre su compromiso regional. Su inasistencia, ya recurrente, alimenta la preocupación por el liderazgo colombiano.
La reciente Cumbre del Gran Caribe, celebrada en Montería, puso de manifiesto una vez más la preocupante ausencia de Gustavo Petro, el presidente colombiano y anfitrión del evento. Este hecho no solo provoca interrogantes sobre su compromiso con la diplomacia y la cooperación regional, sino que también suscita una vez más la vergüenza internacional por una falta de liderazgo que debería ser ejemplar. No es un caso aislado; la ausencia del presidente Petro en eventos de gran relevancia se ha convertido en una tendencia alarmante. Mientras otros líderes regionales se esfuerzan por promover el diálogo y la integración, el presidente colombiano parece relegar estas oportunidades a un segundo plano, fomentando la percepción de desinterés o incapacidad para asumir su rol en la arena global. Esta situación es aún más crítica en un momento donde los desafíos económicos, ambientales y sociales requieren de una respuesta conjunta. La cumbre en Montería debía ser un espacio propicio para reforzar la colaboración entre naciones caribeñas y abordar temas vitales como la crisis climática y la migración. La presencia del mandatario habría sido no solo simbólica, sino también esencial para posicionar a Colombia como un actor relevante en el contexto regional. De Gustavo Petro no hubo noticias por más de 60 horas. Ni la Casa de Nariño informó su situación.