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Opinión

Venezuela una denostación infame a los valores de la humanidad

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
13 de septiembre de 2024

Huntington definió los valores clave de Occidente: constitucionalismo, derechos humanos, igualdad, libertad, imperio de la ley y democracia. Venezuela, hoy, los pisotea, con un régimen autoritario que la humanidad debe denunciar.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Huntington, el ilustre científico social de Harvard y de Yale, cuando resumió los valores fundamentales de la civilización occidental señaló, entre ellos, el constitucionalismo, los derechos humanos, la igualdad, la libertad, el imperio de la ley y la democracia. Pero los fundamentos ideológicos de nuestra civilización encuentran su plinto en la historia de nuestra cultura que abreva en la filosofía griega primero y en el cristianismo después, hasta construir el concepto de Estado con el liberalismo inglés y la ilustración francesa. Una pléyade de mentes superiores construyeron durante más de 20 siglos el concepto de libertad como uno de los valores superiores del espíritu, especialmente con Hegel y Kant en la ideología alemana, y de democracia como un sistema de valor, en el que los pueblos serían la fuente del poder y en el que la tiranía no tenía cabida como sistema político esclavizador pues la democracia más allá de lo político era un estado del alma como ideología. Por eso lo que ha pasado en Venezuela, donde un bufón de la historia, aupado por unos amigotes perversos de México, Colombia y Brasil, desconociendo la voluntad de un pueblo, se atornilla indefinidamente en el poder de un régimen autoritario y criminal que conculca todas las libertades, concentra todos los poderes en una sola persona evocando aquellas extintas monarquías que decían: l'etat se moi (El Estado soy yo), no solo constituye un oprobio para su pueblo sino una denostación, una ignominia repugnante para la humanidad; para la conciencia de todos los hombres y mujeres civilizados del mundo. Y es por eso que es un deber no callar, porque el silencio cómplice con estas dictaduras vulgares de América, (Cuba, Venezuela y Nicaragua) equivale a una aprobación implícitamente concupiscente con un sistema que oníricamente, de manera explícita o asolapada y ladina, muchos sueñan para nuestro país. Hay seres minusválidos espiritualmente, que parafraseando a Abraham Lincoln cuando le dio la libertad a los esclavos de Alabama, "Añoran después de ser libres, las prisión y las cadenas". Porque la libertad en última instancia no es una situación física; sino una herencia histórica y espiritual de la humanidad que no todos los seres pueden asimilar.