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Opinión

Venezuela La Nicaragua de Suramérica

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
9 de agosto de 2024

Venezuela se encamina a repetir la historia de Nicaragua, tras unas elecciones fraudulentas. Maduro, con un régimen corrupto, consolidó su poder, dejando al país en crisis.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Venezuela va camino de Nicaragua. Después de Chávez llegó al poder un aparecido llamado Nicolás Maduro, un hombre desdibujado, sin ninguna formación académica, sin ningún valor moral ni espiritual, pero heredero del dictadorzuelo anterior, pregonando una ideología trasnochada llamada “socialismo del siglo XXI”. Fortaleció un régimen mafioso y criminal que heredó, sobornó a las fuerzas armadas y las arrodilló ante esa ideología, usurpó todos los organismos del Estado, suprimió por la fuerza a la oposición y a las libertades individuales y convirtió a ese país, otrora riquísimo, en una nación paupérrima y en una nación paria ante el mundo libre. El resultado de las elecciones del pasado 28 de julio estaba cantado porque el régimen tiene una “oposición” ingenua, inerme y falta de ideas. Desde cuando desnaturalizó arbitrariamente la candidatura de Corina Machado, ya no había proceso legítimo y no debieron nunca reemplazar su nombre para complacer al dictador. Para colmo aceptaron acudir al proceso electoral sin ninguna veeduría internacional ni de la ONU ni de la Unión Europea ni de los expresidentes de América; sin nada legítimo y asistieron lamentablemente a un espectáculo bufónico montado por el sátrapa para aparentar la legitimidad de una elección espuria. Lo que mal comienza, mal termina. Por último, aceptaron dicho proceso electoral sin tener un solo representante en el Consejo Nacional Electoral, sabiendo que ese es un grupo de calanchines del presidente; amigos personales, corrompidos; ahora no tienen nada de que quejarse. La oposición no hizo un solo acto digno de una fuerza política poderosa y sesuda de dignidad que impidiera toda esta cadena de tropelías y, por el contrario, aceptó a acudir a un proceso electoral circense que terminó legitimando al sátrapa todopoderoso. Maduro está apoyado en América por sus amigos personales del Grupo de Río: Colombia, Brasil y México, que acaban de suscribir una pálida declaración; en el fondo, un apoyo tácito al dictador. Estados Unidos no intervendrá porque Venezuela no está en el centro de sus intereses estratégicos ni representa un peligro potencial en su mapa geopolítico. Estados Unidos tiene en el frente asiático y en el Indo Pacífico frentes estratégicos que atender y en Europa a Ucrania en el frente ruso. Venezuela, salvo un milagro, cayó en el abismo.