Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Venezuela al rojo vivo

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
10 de enero de 2025

Venezuela enfrenta una crisis tras el "raponazo electoral" de Maduro. El régimen, con psicoterror, amenaza a la oposición y líderes internacionales. El caos y la indignación popular parecen inevitables.

Por Miguel Mercado Vergara La hora de la verdad ha llegado. Hoy se cumple el plazo para que Nicolás Maduro inicie un nuevo mandato luego de haber cometido el raponazo electoral más descarado en la historia reciente de América Latina y tal vez del mundo. Como desde hace meses se avizoraba, Venezuela entra en una fase crítica que la pone al rojo vivo. Nunca como ahora había padecido el país vecino un hecho tan desconcertante como el del pasado 28 de julio cuando el régimen vigente perdió las elecciones por una ventaja abrumadora pero que Maduro sin ambages desconoció ante la vista del mundo entero y con la pretensión de perpetuarse en el poder. Frente al hecho cierto del rechazo nacional e internacional a esas pretensiones dictatoriales ya está en juego en Venezuela la estrategia del psicoterror que no es más que una audaz e ilegal combinación de amenazas de todo tipo para infundir miedo y temor a todo aquel que pretenda adelantar acciones opositoras al régimen encabezado por Maduro. Ya apresaron al yerno de Edmundo González y en torno a la residencia de la progenitora de María Corina Machado, líderes que le hacen el contrapeso al dictador y que cuentan con inmenso respaldo popular, acechan gendarmes gubernamentales en plan de asalto. Ya fueron proclamadas a los cuatro vientos duras amenazas contra las personalidades internacionales que han manifestado su propósito de llegar a Venezuela para acompañar al triunfador Edmundo González. Voceros del dictador anuncian el derribo de los aviones que los transporten. La persecución contra líderes afectos a la oposición triunfadora es incontenible. Los presagios sobre la suerte venezolana no son los mejores. Nadie sabe que rumbos tomará esta situación que no da señales de solución, por el contrario, todo indica que se avecina el peor de los desastres. Ojalá que no. El descaro de Maduro frente al hecho cierto de haberse robado las elecciones y sus manifestaciones tajantes de aferrarse al poder confrontada a la incontenible y generalizada indignación popular que provoca todo acto de fraude electoral no lleva a otra conclusión que la de admitir que en Venezuela habrá caos en todos los órdenes. Un pueblo ofendido en lo más íntimo, como lo es su voluntad libremente expresada, se torna incontenible. Ninguna fuerza lo supera. La muerte o la cárcel es el destino de quien lo burle.