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Opinión

Venezuela al fin cayó el telón de la última escena del circo

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
30 de mayo de 2025

Nicolás Maduro, dictador venezolano, consolidó su poder con elecciones fraudulentas y un gobierno represivo. La oposición, ante la falta de garantías, llamó a la abstención, pero la farsa se consumó.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Los dictadores son hombres sin escrúpulos. Desarrollan una capacidad perversa para mentir y engañar sin límites. Son psíquicamente sujetos de una patología narcisista exacerbada que linda con el desprecio por la vida de las demás personas y por esa pérdida de empatía con los demás son en el poder crueles, represivos y sanguinarios y desdeñan los valores democráticos y el respeto por la ley; tal cual el dictador venezolano Nicolás Maduro. Acabó con los últimos residuos de democracia que quedaban en su hoy malogrado país. Con un Congreso de bolsillo, unos "tribunales de justicia" abyectos, domesticados y arrodillados y unas fuerzas militares corruptas, compradas por el dictador al precio de dineros subterráneos y halagos burocráticos, solo le quedaba adueñarse de los pocos poderes públicos que ostentaba la oposición en algunos Estados y, para "legalizar" este asalto proditorio contra el pueblo venezolano, convocó a unas elecciones parlamentarias y regionales espurias para acumular la totalidad del poder en cabeza de una persona y de un séquito adulador de unos epígonos complacientes y complacidos; tal es el cuadro político repugnante de una nación envilecida que una vez fue faro de Suramérica. La oposición hizo lo que podía: llamó a la abstención ante la falta de garantías y ante el acoso de sus líderes, cincuenta de ellos encarcelados días antes de su fraudulenta elección, y la oposición obtuvo por lo menos un triunfo moral que ante un sujeto de esta laya poco vale. El 87% del total del empadronamiento electoral se abstuvo, pero la misma noche, pues ya previamente todo estaba decidido y la farsa consumada, el Consejo Nacional Electoral, un comité de aplausos del dictador, dijo que el oficialismo había obtenido una amplia victoria y había ganado 23 de las 24 gobernaciones; solo porque la oposición, que no votó, obtuvo apenas 17.3% de los votos. Había caído el telón de la última escena del circo y la Venezuela, que otrora fuese un ejemplo de musicalia, de riqueza y de democracia, se hunde, por ahora sin remedio, en la más profunda crisis política y moral de toda su historia. ¿Aprenderemos nosotros de ese ejemplo? ¿Aprenderemos de esa terrible y oscura noche venezolana?