
Vaya a bañarse al Sinú, puerco

En Montería, el béisbol es más que un deporte: es una religión. El Estadio 18 de Junio se convierte en un hervidero de pasión donde Vaqueros une a todos, desde políticos hasta aficionados.
Por José Armando Benítez Tuirán: La ciudad de Montería tiene una pasión revelada: la pelota caliente. Miles de parroquianos asisten durante la temporada regular al Estadio 18 de Junio, como si de una religión se tratase. Para muchos es el evento deportivo del año, pues no conciben otro deporte que no sea el béisbol. El ambiente en el escenario deportivo se parece al de las fiestas en corralejas. Algunos llegan con cavas llenas de bebidas. Las ventas de agua, cervezas, gaseosas, mango, crispetas y demás se complementan con los puestos fijos de comidas rápidas que hay habilitados. Dentro del estadio se diluyen las diferencias de estratos. Allí hay una sola Montería. La que vibra, sufre y disfruta cada jugada. Los políticos, los dirigentes gremiales, los directivos, los periodistas, los comerciantes, se confunden con la gente del montón como nosotros -del montón de los buenos por supuesto- formando una masa indeleble que apoya al equipo monteriano a rabiar. La cita de cada encuentro en el estadio, es la viva manifestación de que a pesar de ser una pequeña urbe, Montería conserva viva la condición de pueblo grande. La mayoría de los aficionados se saludan entre sí, se conocen aunque sea de vista, ellos saben que son el ejército de aficionados que mantiene viva la llama de la pelota caliente en el Sinú. El nombre del equipo cordobés es un gran acierto: Vaqueros. Qué mejor profesión u oficio para representar a los habitantes de la tierra Zenú, que la que se realiza en las vaquerías. Los Cowboys criollos, fueron por muchos años representantes de una raza trabajadora, pujante, que bajo el inclemente sol cordobés forjaron sus vidas y consiguieron llevar el pan a sus casas. Hoy Vaqueros deja en alto el nombre de nuestra tierra en los diamantes donde se juega la Liga Profesional de Béisbol Colombiano. Los resultados ya son más que evidentes, tenemos por primera vez a un cordobés en la gran carpa: Jordan Díaz jugador de los Atléticos de Oakland. Y se espera que Brayan Buelvas, debute este año en la misma franquicia. Ya en el partido, los aficionados permanecen atentos al desarrollo del juego y muchos opinan en voz sobre cada jugada. El show sin duda se lo roban los mismos aficionados, cuando al ponchar a un jugador del equipo rival, alguien hace la cuenta del 1… 2… 3 e inmediatamente el estadio en pleno de pie, grita al unísono: vaya a bañarse al Sinú, puerco. Vaqueros y la pasión por el béisbol es una de las cosas que embellecen la ciudad. Pase lo que pase en esta temporada, Vaqueros siempre será nuestro.