
Vaticinios electorales

A cinco meses de las elecciones regionales en Colombia, la izquierda podría perder las alcaldías de Bogotá, Medellín y Cali. Factores como inseguridad, corrupción y baja favorabilidad influyen.
Por Ismael Guerra de la Ossa A cinco meses exactos de realizarse los comicios para elegir autoridades regionales en Colombia, me atrevo a hacer unos vaticinios sobre los resultados que podrían presentarse en las tres principales ciudades del país. En este momento todo indica que la izquierda perdería las alcaldías de Bogotá, Medellín y Cali. Por ahora las encuestas dicen que el alcalde de Cali ni siquiera obtiene un 17 % de favorabilidad. La alcaldía de Bogotá porque la alcaldesa Claudia López no ha dado pie con bola en la contención de la terrible ola de inseguridad que padece la capital de la República y, en cuanto a obras, estas se han quedado solo en anuncios publicitarios, es decir, en puro tilín tilín y nada de paletas. Además, su estilo regañón se agrega a los grandes motivos para el rechazo ciudadano y esto le pasará factura a los candidatos afines a su ideología que busquen reemplazarla. Ello también sucederá en Medellín, pero aquí es peor, pues al alcalde Daniel Quintero se le suman otros lastres como la enorme corrupción en que se ha visto envuelta su gestión administrativa, además de su espíritu camorrero y politiquero que ha sumido a la capital antioqueña en el atraso y la falta de ejecución de grandes proyectos a que están acostumbrados los medellinenses. Eso también, obviamente, se lo cobrarán los electores a la izquierda en los próximos comicios. ¿Y qué decir de Cali? Aquí sí ha sido la tapa del frasco. El alcalde Jorge Iván Ospina ha sobresalido, pero también por los escándalos de corrupción en su gobierno. No hay día en que no se destape uno. A eso se suma la nula ejecución de realizaciones de envergadura y la inseguridad rampante que llegó a su máxima expresión en la época del mal llamado estallido social, tiempo en el cual se vio a un mandatario más de acuerdo con los vándalos y los promotores de violentos disturbios que del lado de los caleños de bien. Esto, claro, no se les olvida a sus coterráneos y solo esperan el momento oportuno para pasarle factura de cobro a los de la misma ideología del alcalde Ospina que aspiren a sucederlo. Por ahora las encuestas dicen que el alcalde de Cali ni siquiera obtiene un 17 % de favorabilidad. Naturalmente, a todo eso habría que agregarle que la gestión del jefe de la izquierda en Colombia, es decir, el presidente Petro, le ayudaría mucho a sus candidatos, pero a "despiporrarlos" más.