
Variantes como solución vial

La mayoría de las personas que leen esta columna deben recordar los colapsos viales por accidentes cerca al asilo que sucedían en Montería, antes de la construcción de la paralela a la ciudad de Montería, la misma solución con la cual sueñan los habitantes de Lorica, los cuales volverán a vivir crisis en su movilidad ahora que se aproxima la intervención de puente sobre el caño Chimalito. Por lo cual procedo a describir mi posición sobre el tema de las variantes como solución vial.
Dentro de las obligaciones contractuales de los concesionarios están: El servicio de grúa, carro taller, ambulancia, postes SOS y el control del derecho de vía, incluyendo los permisos para accesos a los predios dentro del tramo vial, al igual que trámites para el paso de tuberías de servicios públicos. Lo anteriormente mencionado, dentro de un paso urbano (entiéndase sector con viviendas ya consolidadas o en proyección de serlo) genera una gran cantidad de eventos que estarían dentro de las atenciones que tendría que afrontar el concesionario en el tramo, así: 1. Cualquier accidente y/o desperfecto mecánico de cualquier vehículo. 2. El control del derecho de vía a través de la resolución 716 de la Agencia Nacional de Infraestructura, que regula los permisos para uso del derecho de vía (en área urbana de 5 mt. después de la línea de borde de vía); y 3. La de mayor incidencia, es el del manejo del tráfico, el cual es fácil de observar cómo colapsa, cuando se cruza el tráfico diario con el tráfico de carga y el tráfico inducido durante temporadas de vacaciones. Por esa razón, considero personalmente que los concesionarios evitan administrar los pasos urbanos y prefieren aplicar las variantes a centros poblados, como se pensó inicialmente en Lorica, pero sí se implementaron en Planeta Rica, Coveñas (con Ruta al Mar), en Montería (con la paralela a la ciudad), el anillo vial en Bosconia (Cesar) en el proyecto Ruta del Sol 3, entre otros. Las mencionadas variantes, según las zonas por donde se implementen, deberán cumplir la Ley 1228 de 2009 y/o el decreto 2976 de 2010. Por lo cual, la variante no es un lujo o un capricho sino una necesidad para el desarrollo, el buen funcionamiento de los pasos urbanos, la seguridad vial de los centros poblados y para el tráfico de largo recorrido que evitaría ser parte del colapso vial al no usar el cruce por dentro de un paso urbano. Por lo anterior, los gremios, corporaciones Ambientales y entes territoriales deben aunar esfuerzos en la implementación de las variantes a las zonas pobladas, en los proyectos de infraestructura vial, claro, está dejando vías de conexión con el casco urbano.